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quebrantahuesos 2022

Los voluntarios de la Quebrantahuesos, ángeles de la guarda y almas de la fiesta

Los avituallamientos o la fisioterapia son elementos imprescindibles que pasan por las manos de personas que colaboran con la marcha de forma desinteresada.

Voluntarios de esta edición de la Quebrantahuesos.
Voluntarios de esta edición de la Quebrantahuesos.
Laura Zamboraín

La marcha cicloturista Quebrantahuesos no es solo un evento deportivo, también es un evento social que congrega a miles de personas, tanto participantes como público, a lo largo de una jornada que ya se ha convertido en una fiesta en Sabiñánigo. Los participantes, tras pedalear por los dos recorridos marcados de 200 y 85 kilómetros, en los que sufren pero también disfrutan, luego disponen en la zona de meta de diferentes servicios que les ayudan a recuperar fuerzas. Durante la prueba los avituallamientos; al llegar, varias paellas enormes les esperaban en una carpa, fisioterapeutas, servicio de limpieza de bicicletas...

Todo esto no sería posible sin los voluntarios, el alma de la Quebrantahuesos. Se distribuyen entre los diferentes avituallamientos ubicados a lo largo de ambos recorridos, donde pasan frío igual que los ciclistas. En meta donde procuran ofrecer la comida y bebida necesaria para que se recuperen o repartiendo la comida, en esta ocasión paella. Lo preparan todo antes de la salida, madrugan más que el resto para poder subir a los puertos donde esperan a los ciclistas con una sonrisa, haga frío o calor. Y son detalles que los participantes valoran mucho.

La mayoría son veteranos en estos quehaceres, como es el caso de Domingo Pardos, voluntario desde hace 12 años. "Empecé a hacer la Quebrantahuesos cuando éramos 4.000, en el año 98, 99 y 2000, luego tuve un accidente en Zaragoza y volví a coger la bici de una manera más relajada". A su mujer la "enganchó" para ser voluntaria, al igual que a su hijo. Su trabajo está en el avituallamiento, menos el año pasado, que por la pandemia no hubo en la zona de llegada y estuvo entregando dorsales, diplomas y medallas. "Es una satisfacción familiar poder formar parte de esto y ayudar, lo hacemos por satisfacción propia y como soy ciclista y sé lo que han pasado, intento ayudar", explicaba.

Elvira Benabarre es de Zaragoza y se siente una más de esta localidad. Suele estar en avituallamientos, excepto la edición anterior que estuvo en la zona de la comida. "A mí me encanta ser voluntaria, es un día de fiesta y de trabajo muy satisfactorio, además los ciclistas son muy agradecidos, pero no sé quién es más feliz ellos o nosotros, porque tenemos un ambiente muy majo", apuntaba esta voluntaria, que lleva 10 años colaborando con el Club Ciclista Edelweiss.

Y también más de 10 años lleva ayudando José Ignacio Sangumersindo. "Es un orgullo compartir los momentos en los que la gente viene cansada y poder ayudarles, motivarles y que coman y beban algo en el avituallamiento, para que puedan seguir disfrutando", dice. También comparte estas labores con su familia. Son parte fundamental de la Quebrantahuesos y en este sentido destaca la labor en otros sitios "que se ve menos, pero donde también hay mucha gente". Este sábado, "fue un día espectacular. La gente cruza la meta encantada, con sensaciones muy buenas".

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