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Álex Sánchez: "Hay que encontrar la oportunidad en la dificultad"

Acaba de escribir un libro para narrar la experiencia vital del primer discapacitado en jugar en la élite del fútbol.

Álex Sánchez, en el Aula Magna de Derecho.
Álex Sánchez, en el Aula Magna de Derecho.
Oliver Duch

Álex Sánchez fue delantero del Real Zaragoza. Y también, doctor en Derecho. Y más másteres que goles ha metido. Y ahora, encima, le ha dado por escribir.

Desconocía su faceta de escritor.

No es nueva. En 2019 ya escribí el libro ‘La regulación jurídica del fútbol’.

Disculpe mi ignorancia.

Ahora acabo de presentar ‘La vida al alcance de la mano’.

¿De qué va?

Trata de la discapacidad a través de mi historia. Yo soy una persona con discapacidad.

Pues anda que yo… ¿Dígame alguien en el mundo que no esté discapacitado de algo?

Pero mi discapacidad es claramente visible. Nací sin mano derecha y fui el primer futbolista con discapacidad capaz de jugar en Primera División.

Recuerdo su debut en Valencia.

Sí, contra el Valencia de David Villa, Mata, Silva y Joaquín. Los entrenaba Unai Emery. Fue muy importante para mí el siguiente partido que jugamos en Málaga.

¿Por qué?

Estábamos en el hotel y vino una madre con su hijo. Me contó que había nacido sin mano izquierda. Estaba emocionada. Me dijo que era un referente para ellos.

Esas imágenes abrieron los Deportes del Telediario nacional. ¿Le ha ocurrido más veces?

Sí, a lo largo de mi carrera, seis o siete familias se han acercado. Entonces comencé a pensar en cómo ayudar a los niños con discapacidad y a sus familias. Porque, a pesar de las dificultades, podrán conseguir la mayor parte de los objetivos que se propongan.

Es admirable lo que dice.

La visibilidad que me dio el deporte me ha hecho lo suficientemente maduro para poder contar mi historia e intentar ayudar a la gente. El libro es eso, un viaje por la discapacidad a través de las diferentes etapas de la vida.

¿Cómo era usted de niño?

Tuve una infancia feliz con mis hermanos Natalia, Álvaro y Alfonso. Mi padre, José Luis, es médico. Y mi madre, Mari Luz, teóloga. Ellos me enseñaron a encontrar la oportunidad en la dificultad, en la discapacidad. Eso es fundamental.

Dicen que usted era un niño bueno. Y la bondad no siempre se entiende entre los niños…

Pero con el paso del tiempo, la fuerza y la agresividad se quedan sin argumentos.

Por supuesto. La bondad es el mejor indicador de superioridad.

Absolutamente cierto. En el colegio, iba con gente muy maja, con amigos que aún conservo. Jugaba con Ander Herrera, Gonzalo Angulo, Alberto Moliner, Sergio Buen, Nacho Sánchez… Un día, mi entrenador, Miguel Sevil, me dijo que me iba a fichar el Zaragoza en cadetes. Fuimos campeones de España en cadetes.

Gran entrenador, Sevil.

En el Zaragoza, me ayudaron mucho todos los entrenadores: Espinosa, Garcés, Gori Silva, Villanova, Gay, Larraz…

Lo mejor de lo mejor, amigo.

Jugaba al fútbol y estudiaba. Tenía que sacar buenas notas para poder ir a entrenar. Mi casa era una librería.

La biblioteca define al inquilino de una casa...

Eso es culpa de mis padres y de mi hermano mayor. Después de en el Zaragoza, jugué en el Teruel, el Tudelano, Osasuna… También pasé por el Sidney Olimpic.

¡¿Se fue hasta Australia?!

Sí. La mejor experiencia de mi vida. Por cierto, fui el mejor jugador de la liga. Regresé a España, al Tudelano, y ahora juego en el Ejea.

El prólogo de su libro lo ha escrito Ander Herrera.

Creo que es la persona idónea porque me ha acompañado en los momentos más importantes de mi vida en relación con la discapacidad, igual en clase, en el patio del colegio, en la Ciudad Deportiva, en el Real Zaragoza y en la vida.

Su vida da para un cuento…

No se lo creerá, pero también me han hecho un cuento.

Flipo con usted…

Lo ha escrito Carla Berned. Va sobre mi vida. Lo presentamos el 30 de noviembre. Los fondos irán dedicados a Special Olympics.

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