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Nadal, el 'hombre 10' del deporte español

El balear protagonizó la enésima hazaña de su carrera llevando a España a su sexta Davis y además mostró su lado más humano con Bautista.

Rafa Nadal
Rafa Nadal
Juanjo Martín

Se agotan los calificativos para Rafa Nadal. Su compañero Feliciano López fue el último en intentarlo y habló de él como de un «superhéroe» tras la conquista de la sexta Copa Davis por parte del equipo español. Más allá de la enésima hazaña del balear sobre una pista de tenis, pues disputó ocho partidos, cinco individuales y dos dobles, en seis días para conducir a España al trono del tenis mundial ocho años después, quedarán para el recuerdo sus lágrimas mientras Roberto Bautista, que había ganado el primer partido de la serie final tres días después del fallecimiento de su padre, hablaba al público de la Caja Mágica.

«Roberto (Bautista) nos ha dado un ejemplo inolvidable. Yo he ganado los ocho partidos, pero aquí la persona que ha sido vital en esta Davis ha sido Roberto, que lo que ha hecho ha sido casi inhumano. Jugó, perdió a su padre, volvió, entrenó ayer (por el sábado) por la tarde, y hoy (domingo) ha estado a un nivel altísimo», recordó después de alzar la quinta ensaladera de su carrera. Su palmarés es inigualable, ha conquistado el mundo entero con 19 grandes, 35 Masters 1000 y dos oros olímpicos en individual y por parejas en 16 años de carrera profesional, pero su ilusión sigue siendo la de un niño.

Más allá de una calidad incuestionable, esa ambición infinita propia del debutante y no del deportista consagrado es el factor diferencial. El que hace que los partidos se decanten de su lado cuando llegan los momentos más complejos. Bien se podría llamar la 'zona Nadal'. El tenista de Manacor es un hombre diferente cuando tiene la posibilidad de jugar representando a España. Se ha visto a lo largo de toda su trayectoria en la Copa Davis, donde acumula 29 victorias consecutivas en individuales, todas las posibles desde su debut con derrota en 2004, y se vio también en los Juegos Olímpicos, la única paliza similar a la que se ha dado a lo largo de esta semana de tenis concentrado en Madrid. Una especie de trabajos de Hércules que en Río completó con el oro en dobles y que en la Caja Mágica llevó a España a la conquista de la ensaladera, esa vieja conocida que no tocaba desde 2011.

«Es una competición singular por el hecho de representar a tu país y hacerlo en equipo. Es verdad que a veces los sentimientos te pueden hacer pasar malos momentos, pero yo empecé muy jovencito, a los 17 años, y eso ayuda. También el hecho de que he vivido a lo largo de mi carrera profesional muchos momentos de máxima tensión. Jugar para tu país y ante tu gente hay dos formas de entenderlo: puedes sentir un poco más la presión por la sensación de que no sólo juegas por ti o tener la habilidad de transformar toda esa presión en algo positivo y congeniar con el equipo y con el público, que es lo que yo he hecho siempre para tratar de apoyarme en las sensaciones positivas que me aporta jugar junto a otros tenistas y ante mi afición», explica Nadal. Parece sencillo escuchándolo de su boca, pero son mayoría los jugadores a los que les tiembla el pulso cuando llega la hora de la verdad en un deporte de la precisión del tenis.

El valor del equipo

El valor del equipo

«Para mí es el mejor deportista de la historia de España y le empezaría a colocar como uno de los mejores a nivel mundial. Por todo lo que conlleva Rafa, por todo lo que consigue, por cómo lo gestiona, creo que como él hay pocos», señala Álex Corretja, excapitán del equipo español de Copa Davis.

«Siempre es el líder, es un súper humano casi, pero es una competición de equipo. Él ha aportado su trozo de pastel, pero ha sido trabajo de todos», recuerda Garbiñe Muguruza, ganadora en Roland Garros y Wimbledon. Sin Nadal hubiera sido imposible conquistar la Davis, pero este torneo de nuevo formato y máxima exigencia también puso de relieve el valor del equipo, que se sobrepuso a un sinfín de problemas a lo largo de la semana. A la peor de las noticias, la muerte del padre de Bautista, se unieron los problemas físicos de Pablo Carreño y de Marcel Granollers, que supusieron que los cinco jugadores españoles seleccionados por el capitán, Sergi Bruguera, disputasen al menos un partido, con hasta tres números dos diferentes abriendo las eliminatorias y con tres parejas diferentes en el dobles, decisivo en la jornada inaugural ante Rusia y en cuartos de final y semifinales frente a Argentina y Gran Bretaña.

Un nuevo formato con muchas luces y alguna sombra

Había dudas acerca del futuro de la centenaria y ceremoniosa Copa Davis bajo el nuevo formato que abría paso a una nueva era, pero lo cierto es que más allá de unas jornadas maratonianas que llevaron los partidos hasta bien entrada la madrugada en algunos casos, el sistema al estilo de la Copa del Mundo de fútbol impulsado por la Federación Internacional de Tenis (ITF) y por Kosmos, la empresa de Gerard Piqué, ha dejado muchas más luces que sombras en su primera edición.

La presencia de primeros espadas en la Caja Mágica ha sido destacable, con figuras consagradas de la talla de Rafa Nadal, Novak Djokovic, Andy Murray, Matteo Berrettini, Roberto Bautista, Gael Monflis, David Goffin o Fabio Fognini, además de jóvenes promesas que a buen seguro marcarán el tenis de la próxima década, como Denis Shapovalov, Karen Kachanov, Andrey Rublev o Félix Auger-Aliassime. Todos ellos han sido partícipes de un torneo cargado de emoción en cada jornada, pues las series a tres partidos al mejor de tres sets han llevado muchas de las eliminatorias a una resolución dramática en el dobles.

La gran mayoría de los equipos han acabado muy satisfechos con unas instalaciones y unas facilidades modélicas a jugadores, entrenadores y el resto de profesionales. Por otra parte, el buen desempeño de España ha provocado una buena asistencia de público en las sesiones de tarde, con el lunar de los partidos entre otras selecciones en un torneo que hasta ahora siempre contó con un equipo local que aportaba un colorido diferente. Los horarios son la gran asignatura pendiente para nuevas ediciones, pues las series acabaron en muchos casos de madrugada, por encima de las 04:00 incluso en el caso del duelo entre Estados Unidos e Italia de la primera fase.

«Hay cosas muy buenas y otras se pueden mejorar, pero el calendario es el que es y es difícil tener más días. Me parece un formato muy emocionante, todas las eliminatorias son peleadas y todos los puntos tienen una importancia decisiva. El hecho de jugar a tres puntos y en tres sets hace que muchos países tengan opciones reales de ganar el torneo, lo que lo hace muy interesante. El mundo del tenis necesita una copa del mundo como esta, con las mejores selecciones y los mejores jugadores durante una semana o diez días en un lugar. Sólo hay un problema, que son los horarios», valoró Nadal. 

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