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Huesca sale a la calle con la Vuelta a Aragón

La salida de la etapa de este domingo ha congregado a cientos de personas que han animado a los corredores aragoneses, sobre todo a Barceló y Samitier.

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El ciclista oscense Sergio Samitier, acompañado por sus familiares y amigos.
M. B.

En pleno centro de la capital oscense, entre los puestos de información dispuestos por los partidos que concurren a las elecciones municipales y autonómicas, los paseantes de domingo y los curiosos. La Vuelta a Aragón aspira a consolidarse y convertirse en un elemento más del paisaje. A que los aragoneses se acerquen a ella y se reconozcan en ella. Por eso, el espacio escogido este año para la salida ha sido la plaza de Luis López Allué, más cercana y accesible que el Palacio de Congresos. El pelotón ha salido hacia el CDAN para poner rumbo a Zaragoza, final de etapa y de ronda, acompañado por el viento y jaleado por cientos de personas.

La plaza se ha convertido en un escenario por el que han desfilado los equipos participantes para plasmar la firma y recibir el aplauso de una ciudad que ya respiró ciclismo el sábado con la HU-108 y que esperaba con los brazos abiertos a los dos corredores locales, Fernando Barceló y Sergio Samitier, ambos del Euskadi Murias. Los dos, arropados por los suyos. Aprendieron a montar en bicicleta por las mismas calles que ahora llenan la admiración y la promesa de un futuro profesional y al más alto nivel para sus favoritos.

Barceló fue, además, uno de los animadores de la llegada del sábado a Canfranc junto al serrablés Jorge Arcas (Movistar). No necesitaba presentación, pues le acompañan sus familiares y amigos. Resultan fáciles de distinguir entre la muchedumbre porque lucen pañoletas verdes de San Lorenzo al cuello. Barceló ha lamentado “que la fuga del sábado no tuviese la conclusión que buscábamos, pero me encuentro cómodo y voy a terminar la carrera al cien por cien”. Conoce al dedillo las carreteras, tanto como el molesto viento que ha castigado a los ciclistas desde primera hora.

A Samitier le llevan en volandas desde la Peña Sami, con polos color pistacho y bicicletas. Si les dejaran, completarían el trazado junto al oscense. Se conforman con gritar su nombre y presumir con orgullo de la cercanía de este corredor, que se ha parado a charlar y a hacerse fotos con aquel que se lo solicitase. Los otros dos aragoneses que han recibido una cálida bienvenida, Arcas y el jacetano Jaime Castrillo, pertrechados con los maillots del Movistar, se han encontrado asimismo entre los más perseguidos dentro y fuera de la carretera.

La nueva ubicación de la salida ha permitido que bicicletas y coches de equipo se aparcasen en las calles adyacentes a la plaza de Luis López Allué y los oscenses han visto cómo la Vuelta se lanzaba por el Coso Alto en dirección al CDAN. Para cuidar el producto, la organización trata de sacar partido de las ciudades y localidades por las que transcurre y Huesca tiene sed de ciclismo de élite.

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