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Deportes

GIMNASIA RÍTMICA

Alba Bautista, salto a la élite de la rítmica

La turolense Alba Bautista, de 16 años, debutó el pasado fin de semana con la selección española absoluta en la Copa del Mundo de rítmica celebrada en Guadalajara

Desde muy pequeña, Alba Bautista Cañas se ha desenvuelto con soltura y naturalidad sobre el tapiz. Ahora, con 16 años, la gimnasta de Utrillas ha completado su mejor ejercicio, el que le ha llevado a la selección absoluta de rítmica y a debutar internacionalmente. Fue el pasado fin de semana en Guadalajara, escenario de la Copa del Mundo que congregó a más de 200 gimnastas de 25 países, una cita señalada en el calendario y que marca la cuenta atrás para los Juegos de Tokio 2020. Un salto a la élite que la protagonista todavía no se cree que haya ocurrido. "Me pellizco para saber si ha sido real. Es increíble la experiencia que he vivido", afirma la turolense, que vive en Vinaroz y se prepara en el Colonial Sport, el centro de tecnificación de rítmica en Valencia, "el lugar donde se entrenan los sueños", reza en su web. El de Alba Bautista se cumplió "por sorpresa", tras la baja por lesión de su compañera María Añó. "El pasado lunes (29 de abril) me avisaron y fue un subidón enorme. Me puse a entrenar como una loca, como si se me fuera la vida", cuenta la deportista, que ya se ha incorporado a la nómina de históricas aragonesas en este bello y sacrificado deporte.

Con cuatro años, Alba empezaba a dar sus primeros giros, que le llevaron al club GR Cuencas Mineras. "Su entrenadora, Carmen Villarroya, ya vio que era especial. Después le animó a que probase en el Gimnasia Rítmica de Teruel. Íbamos de Utrillas a la capital tres días a la semana, donde Beatriz Álvaro le siguió formando. Suponía un esfuerzo muy importante, por el desplazamiento, pero a la niña no le importaba", relata su madre, Inés Cañas. Su futuro era prometedor y compitió y cosechó éxitos a nivel autonómico y nacional, tanto en individual y en conjunto. "Mis cualidades físicas me han ayudado: desde pequeña empecé a trabajar la flexibilidad. Sé que es uno de los deportes más sacrificados, tienes que ser fuerte mentalmente, pero también tienes que tener la cabeza despejada porque hay que prestar mucha atención a los detalles, memorizarlos", comenta Alba.

Era tal su "pasión" por la rítmica que la joven Alba tenía claro cómo quería pasar sus vacaciones de verano: en campus de gimnasia. Aprovechando que la familia tiene una segunda vivienda en Vinaroz, la turolense se apuntó a las actividades que programaba el Mabel en Castellón. El laureado club se dio cuenta de las virtudes innatas de la gimnasta. Una joya que no querían que se escapara. Y no dudaron en plantearle que cambiara de aires. "Al principio era duro, porque nos trasladábamos desde casa tres días a la semana. Eran muchas horas de viaje unidas a los entrenamientos. La cría hacía los deberes del colegio en el coche. Decidimos mudarnos a Vinaroz, donde tenemos una segunda residencia, para que estuviese más cerca. Era romper con lo suyo, pero Alba siempre ha estado muy centrada en lo que quiere. Tiene muchas ganas, un espíritu luchador y de trabajo incansables. Lo ha pasado muy mal, ha llorado mucho....", explica la madre.

Las "ansias" por hacer real el sueño de Alba, debutar con la selección española, pesaban más que el cambio de vida: el tener que estudiar a distancia –hace ahora primero de Bachiller en el Centro Especifico de Educación a Distancia de la Comunidad Valenciana–, las cuatro horas diarias sobre el tapiz ensayando los ejercicios, repeticiones infinitas... Su esfuerzo "ha valido la pena" ya que se ha convertido en una de las gimnastas más destacadas del panorama nacional. Con el Club Mabel participó el pasado año en el Campeonato de España absoluto, quedando tercera en la fase general y logrando la medalla de oro en cinta y la de plata en pelota y mazas. También en 2018, sus compañeras de conjunto y ella se proclamaron campeonas en la Copa de España. La turolense hizo el pasado mes de marzo su primera incursión internacional en el Grand Prix de Kiev, donde finalizó en una sobresaliente 26ª posición. Un torneo que tuvo como campeona a la ucraniana Vlada Nikolchenko, su ídolo. "Mi referente nacional es, sin duda, Almudena Cid, que posee un currículum enorme. Y a nivel internacional, Nikolchenko, que es doble ganadora de la Copa del Mundo y en su primer Mundial terminó cuarta (en la general). Es de mi misma edad y me gusta muchísimo", señala Alba.

Desde enero, la turolense está integrada en la disciplina de la selección nacional, que tiene su punto de trabajo en el Colonial Sport de Valencia bajo las órdenes de Blanca López. Y en cuatro meses, Alba ha volado sobre el tapiz. "En la Copa del Mundo de Guadalajara competí el viernes en aro y pelota, y el sábado en mazas y cintas. El aparato con el que mejor me siento es la pelota, pero fue el que peor ejecuté. Cuando anunciaron mi nombre, la adrenalina estaba a tope. Me hizo muchísima ilusión y solo quería disfrutarlo. Sentir los aplausos y cómo gritaban mi nombre cuando hacia un giro; que las niñas te pidieran autógrafos como si fueras la reina del mundo… Fue impresionante", describe, emocionada, Alba Bautista, que ya mira al futuro: "Me gustaría ir a unos Juegos Olímpicos, pero el primer paso es un Europeo y un Mundial. Sí tengo claro que para estar arriba hay que entrenar al máximo. Pero no importa, porque la gimnasia rítmica lo es todo para mí".

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