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Ajedrez

Pedro Ginés: "En la partida definitiva, las horas se me pasaron volando"

El aragonés, campeón del Mundo sub 14 de ajedrez, comenzó a jugar con seis años y a ganar torneos con siete. Más allá de su genial talento y su capacidad analítica, tiene una disciplina de trabajo sobresaliente.

Pedro Ginés regresa a España

"Estoy muy feliz. Sinceramente, no me esperaba proclamarme campeón del mundo. Es un orgullo muy grande". Con estas palabras explicaba este miércoles el zaragozano Pedro Ginés, a su llegada a la terminal 2 del aeropuerto Madrid Barajas-Adolfo Suárez, lo que supone haber conquistado el título mundial sub 14 en Grecia.

Un hito tras el que se esconde un arduo proceso de preparación, que remató con una partida de más de cinco horas en la última y decisiva jornada mundialista. "Este éxito es fruto del trabajo previo y el realizado en el torneo junto al entrenador que me asignó la Federación Española. En la partida definitiva, llegó un momento que las horas me pasaban volando, sólo me importaba ganar", reveló.

Un camino que comenzó de muy niño. Con cinco años, sentado sobre las rodillas de su padre, estuvo sin cantearse durante tres horas en el prestigioso torneo de partidas simultáneas de Alcubierre. Miraba embobado las piezas, buscándole un sentido a los movimientos. Aunque entonces aún no había comenzado a jugar, esa imagen resume bien la relación que tiene Pedro Ginés con el ajedrez. Su primer contacto como jugador fue un año más tarde, con seis, y fue como el de otros tantos niños: como actividad extraescolar en el colegio. El aragonés se adentró en el ajedrez como cualquier chico, con desconocimiento y curiosidad por un tablero que ahora, ocho años más tarde, maneja con una precisión milimétrica. Es el rey.

El primer torneo que disputó, lo ganó. Con 9 años, hizo tablas con el legendario Gran Maestro holandés Jan Timman y, desde entonces, su progresión es imparable. Su genial capacidad analítica, su privilegiada cabeza y su disciplina diaria le convirtieron este martes en campeón del Mundo sub 14 en el torneo que se disputó en Halkidiki (Grecia). Es el primer oro que logra un ajedrecista español en un Mundial desde que lo conquistara Paco Vallejo en el sub 18 del 2000. Palabras mayores para un zaragozano que tiene claro su futuro: "De mayor quiero dedicarme a jugar al ajedrez", asegura con la misma sencillez con la que mueve los caballos, las torres y los alfiles.

Su última partida, una batalla de más de cinco horas contra el alemán Alexánder Krástev, resume la trayectoria y las características de Pedro, un ajedrecista infatigable, con una capacidad de concentración y estudio sobresaliente. "Es un genio, un talento fuera de lo normal con una gran capacidad analítica y de reflexión", afirma Pedro no solo como su padre, si no como veterano y consolidado ajedrecista. "Más allá de sus cualidades y sus capacidades, que son elevadísimas, lo más elogiable es todo lo que trabaja, algo fuera de lo común. Tiene una disciplina sobresaliente", agrega. "Yo destacaría su tremenda capacidad de sufrimiento en el tablero, con una fortaleza psicológica impropia de su edad. Es lo que le diferencia del resto", apunta Diego del Rey, Maestro Internacional argentino de ajedrez y profesor afincado en Aragón desde hace años. 

Pedro estudia 2º de la ESO en el IES Ítaca, en Santa Isabel, y por las tardes, una vez terminados los deberes y preparados los exámenes, entrena bajo la tutela de Manuel Pérez Candelario, Gran Maestro Internacional y uno de los preparadores más prestigiosos del país. Es su entrenador desde febrero y contactan una o dos horas a la semana vía Skype, ya que Candelario vive en Mérida. El resto del programa de trabajo lo realiza en solitario, siguiendo las pautas de su técnico. Dos, tres, cuatro horas al día… "Su preparación es buena, pero esperamos que el título suponga un punto de inflexión y que pueda ser mucho mejor", subraya su padre, aludiendo a las escasas ayudas con las que cuenta el jugador, que ahora pertenece al club Jaime Casas de Monzón, que costea junto a la Federación Española los gastos de entrenamiento.

"Para que progrese tenemos que invertir"

Pedro ha seguido estos días desde Zaragoza la evolución de su hijo en el torneo, mientras que en Halkidiki estuvo Antonia, su madre, que habitualmente acompaña a su hijo a los campeonatos fuera de España. "Los costes del viaje para él sí que están subvencionados por la Federación, pero es un menor y tenemos que acompañarlo. Son 12 días de alojamiento más el viaje", relata Ginés, que cifra en unos 1.500 euros el gasto total que supone acompañar a su hijo en este tipo de torneos, algo recurrente durante todo el año. "En agosto, estuvo diez días en Letonia y fue lo mismo. Vacaciones o permiso en el trabajo y un gasto extraordinario para la familia, que lo hacemos con todo el gusto del mundo, pero conscientes de que para que progrese tenemos que invertir", lamenta, aludiendo a la falta de apoyos del sector público y del privado. "Es lo normal en los deportes minoritarios, lo que le toca a cualquier padre", remata, lanzando un SOS en favor de uno de los mayores talentos nacidos en Aragón en las últimas décadas.

En la memoria colectiva, la figura del zaragozano Ramón Rey Ardid, campeón de España de 1929 a 1943. Considerado el mejor ajedrecista aragonés de todos los tiempos, llegó a jugar en Zaragoza contra el campeón del Mundo Alexander Alekhine, perdiendo una partida y haciendo tablas en tres. Médico reconocido, psiquiatría y ajedrecista ha sido siempre una de las grandes referencias de las generaciones venideras. Hoy, Pedro Ginés, campeón del Mundo sub 14, es su alumno más aventajado. 





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