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Deportes

El Mann Filter se queda sin final

El equipo zaragozano pierde en las semifinales, tras acusar el desgaste acumulado en la jornada anterior.

El Mann Filter optó a la victoria durante los primeros 20 minutos. Después se descompuso ante el Girona, uno de los equipos más rutilantes del baloncesto español, y no pudo consumar la gesta de presentarse en la final de la Copa. El reto era mayúsculo, prácticamente inabordable, por la entidad del rival y por el sobresaliente esfuerzo del día anterior, en la eliminatoria de cuartos ante el Sant Adriá. Pese a todo, el cuadro aragonés ofreció una notable actuación durante el primer tiempo, que resultó emocionante y equilibrado, brillante por momentos, y cuestionó con pericia el triunfo de las catalanas. Sin embargo, el Mann Filter se desplomó físicamente en la reanudación, ya exhausto, al mismo tiempo que su oponente ofrecía su mejor repertorio.

En cualquier caso, el Girona se impuso con una diferencia en el marcador inexistente en el juego (80-60). De hecho, las zaragozanas exhibieron carácter y orgullo, y nunca se dejaron llevar, jamás bajaron los brazos. Ni siquiera lo hicieron cuando las catalanas, tras edificar una ventaja de 25 puntos (65-40), habían sentenciado el partido al filo de la media hora. Al contrario, el cuadro de Víctor Lapeña peleó con tesón y dignidad hasta el último suspiro, y acabó imponiéndose en el último cuarto (15-16).

El Mann Filter acusó el cansancio físico acumulado en la jornada anterior, en el duelo de los cuartos de final, frente a un Sant Adriá intenso, siempre presto al combate, que obligó a las zaragozanas a un desgaste superior durante los 40 minutos del choque. Una rémora gigantesca para medirse un día después con el Girona, un rival imponente en todas sus líneas, superior en el pulso pulmonar, con una amplitud de recursos devastadores y con una profundidad de banquillo mucho mayor. Un adversario que, además, había accedido directamente a las semifinales al presentarse a la cita como cabeza de serie. La fatiga de las aragonesas, que se acentuó drásticamente en la segundad mitad, fue un factor determinante en el desenlace de la eliminatoria.

Igualdad en el marcador

El Girona golpeó desde el inicio, con un parcial de 6-0, sostenido por su solidez defensiva y su rápida circulación de balón. Sin embargo, el equipo de Víctor Lapeña se sobrepuso con prontitud, impulsado por la clarividencia de Gaby Ocete, el talento de Ferrari y el trabajo en la pintura de Tuukkanen y Pascua, y enseguida recortó distancias. Barbee acertó desde el triple, culminando una brillante acción colectiva, para comenzar la reacción de las zaragozanas. A partir de ahí, el cuadro aragonés serenó su juego, actuó con mayor templanza en sus acciones de ataque y generó situaciones muy ventajosas para anotar. Por momentos llegó a situarse a un solo punto de las catalanas, e incluso dispuso de cuatro ataques para haber volteado el marcador. Pero el Girona, que no admite distracciones, aprovechó un pequeño desajuste del anfitrión para cerrar el primer acto con un lanzamiento de Traore desde el perímetro (17-13).

El conjunto aragonés, cada vez más seguro de sus fuerzas, mantuvo su elevado rendimiento en el segundo parcial, que resultó intenso, apasionante e igualado (19-19). El intercambio de canastas favoreció al Girona, que se agarró al acierto de Colhado y Traoré –ambas con 10 puntos al descanso– para iniciar el despegue en el marcador. Al cuarto de hora, las gerundenses obtuvieron un renta de siete tantos en el marcador (34-27), por entonces la máxima del partido, lo que obligó a Víctor Lapeña a detener el duelo.

Tras el tiempo muerto, el equipo aragonés corrigió sus pequeños desequilibrios y recuperó el pulso con inmediatez (34-30). Para ello tuvo que sobreponerse a una dificultad añadida: el diferente criterio de los colegiados, poco permisivos con la defensa de las aragonesas y, por el contrario, condescendientes con las catalanas. Sin duda, un hándicap considerable para competir contra el Girona, uno de los equipos más prestigiosos del panorama nacional, que volvió a estirar su ventaja al filo del descanso con cinco puntos consecutivos (39-33). Demasiado castigo para un Mann Filter que, pese a todos los obstáculos, seguía optando decididamente a la victoria.

Todo cambió en el segundo periodo. El Girona se manejó en los primeros compases con brillantez y seguridad, con un juego rápido e incisivo, y arrolló a las zaragozanas en los primeros compases de la reanudación. A los dos minutos ya había adquirido una ventaja de 13 puntos en el marcador (45-33), que fue ampliando después, ante un Mann Filter que ya evidenciaba importantes síntomas de flaqueza en el ecuador del tercer acto. A la media hora, el duelo ya estaba totalmente finiquitado a favor de las catalanas (65-44). El cuadro aragonés, exhausto, sin energía, tiró de orgullo para competir el último acto, que además acabó ganando (15-16). Un digno epílogo.

Girona 80

Mann Filter 60

Girona: Busch (13), Nuria Martínez (11), Mendy (7), Evans (6) y Colhado (15) –quinteto inicial–. Traore (16), Conde (7), Alminaite (2), Romeo (3), Roig y Bagaria.

Mann Filter: Ocete (5), Barbee (7), Ferrari (10), Abalde (10) y Luci Pascua (6) –quintento onicial–. Lahuerta, Vega Gimeno (10), Tuukkanen (12), Vilella, Esparcia y Zoe Hernández.

Parciales: 17-13, 22-20, 26-11 y 15-16.

Árbitros: García León, García González y Asunción Langa. Excluyeron por personales a Nuria Martínez (min.35)

Incidencias: Segunda semifinal de la Copa de la Reina, disputada en el pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza ante unos 3.000 espectadores.

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