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Deportes

Andrea Blas: "El cloro era mi colonia favorita"

Andrea Blas Martínez (Zaragoza, 1992) ha sido jugadora internacional de waterpolo, campeona mundial y
subcampeona olímpica.

Aragonesa hasta la médula, Andrea Blas.
Aragonesa hasta la médula, Andrea Blas.
Oliver Duch

Hace tiempo que no sabía de usted. Hace unos días encontré en su cuenta de Twitter un mensaje que decía algo así como que llega un día en que tienes que tomar una de las decisiones más difíciles de la vida...

Y ese día llegó y tomé la decisión de retirarme.

La pregunta es obvia: ¿por qué decide retirarse la gran campeona aragonesa de waterpolo?

No era fácil la decisión. He conseguido muchos éxitos en el deporte, pero la vida tiene que seguir. Me encanta el waterpolo, pero yo tengo vida además del waterpolo.

¿Ha tenido algo que ver su lesión de hombro?

Para nada. Me operó uno de los mejores especialistas, como es el doctor Calvo. Me lesioné en el Europeo de Budapest. Cuando vine a Zaragoza, me dieron la opción de operarme o no. Hice rehabilitación y no me veía bien. Al final, me vio el doctor Calvo y decidí operarme. Como quedaban unos pocos partidos y mi equipo, la Escuela de Waterpolo de Zaragoza, podía descender, jugué lesionada. Nos salvamos un sábado y al lunes siguiente me operaron.

A eso se le llama compromiso...

El seleccionador nacional, Miki Oca, vino a Zaragoza. Le dije que no me veía, que no estaba para ir a la selección...

Si no se retira por el hombro, ¿por qué entonces?

Además de jugar al waterpolo, me he formado. Soy fisioterapeuta.

Dicen que el dinero no le importó nunca demasiado. Nunca quiso dejar Zaragoza. Y no será por falta de pretendientes...

Me llamaron de Barcelona, de Italia, de Francia, de Grecia...

¡Todos querían tener a la gran boya aragonesa!

¡Hasta de California tuve ofertas!

¿Por qué no se fue?

Porque me sentía bien aquí y porque podía seguir entrenando en buenas condiciones.

¿Qué será ahora de la Escuela de Waterpolo sin usted?

Todo continuará, seguro.

Pero será diferente sin una de las mejores boyas del mundo...

Para mí también será diferente. Tantas y tantas horas entrenando, nadando. Fueron tantas brazadas, que el cloro era mi colonia favorita. Lo he pasado fenomenal. Ha sido casi toda mi vida hasta estos momentos. Comencé a nadar a los tres años, y a los siete ya me puse a jugar al waterpolo para no tener que esperar sentada en la grada a mi hermano. Desde los siete hasta los 24 años...

¡Cuesta tanto creerlo! Después de haberlo ganado todo, dejarlo con 24 años... ¿Qué le dijo su familia?

Mi familia me ha apoyado siempre. También ahora para tomar la decisión. Igual dentro de un año lo echo de menos. Desde luego, seguiré yendo a los partidos a animarlas.

¿Imaginó pisar los podios mundiales, europeos y olímpicos?

Siempre pensé en disfrutar, en crecer. Tuve la suerte de encontrarme con un grupo maravilloso de jugadoras en Zaragoza. Después, desde los 14 años, cuando comencé a ir a las concentraciones con el equipo nacional, pude integrarme en una selección que ha hecho historia en el deporte español. Me siento muy afortunada por todo ello. E insisto, nunca pensé en ser medalla olímpica.

¿Sabe que fue la única aragonesa medallista olímpica en Londres? Se está despidiendo una de las mejores deportistas aragonesas de la historia junto a Conchita Martínez.

Si le digo la verdad, no he caído en eso. Simplemente, consideré que había llegado el momento y decidí hacerlo. Ahora estoy trabajando como fisioterapeuta en un colegio de educación especial. Ese es mi objetivo: continuar desarrollándome y ser feliz.

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