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La defensa inesperada

Después de una semana pendiente de Rico y Cabrera, Carreras podrá mantenerlos junto a Campins y Guitián, una línea improvisada que está rindiendo a buen nivel.

Alberto Guitián, en el partido contra el Leganés.
Alberto Guitián, en el partido contra el Leganés.
Guillermo Mestre

Un gol en tres partidos. Eso es el material tangible y la prueba de una poderosa solvencia defensiva. Pero el destacado papel de la nueva línea de retaguardia del Real Zaragoza también lo construyen las sensaciones. Y, en este sentido, la insospechada reunión de Campins, Guitián, Cabrera y Rico le está funcionando a Carreras a la perfección y sostiene, en buena parte, la reacción de juego y resultados del Real Zaragoza en las tres últimas y exigentes jornadas.

Durante toda la semana, el entrenador barcelonés ha permanecido alerta a las posibilidades de jugar de Cabrera y Diego Rico. Ha sido el tema nuclear de la actualidad zaragocista en los últimos días. Pero Carreras emitió un sonoro respiro cuando conoció la suspensión cautelar de la sanción del uruguayo y la confirmación de la recuperación de Rico. Ambos le permiten conservar la estructura de una línea defensiva con la que nadie contaba hace un mes, pero sobre la que el Zaragoza ha cimentado varias de las razones que explican su crecimiento. Con Campins, Guitián, Cabrera y Rico, el equipo aragonés no ha perdido.

Este rendimiento contiene un relato inesperado. Campins y Guitián se ficharon como remedio de emergencia ante las inoportunas lesiones de Vallejo e Isaac. Al menos, el Zaragoza tenía el mercado abierto y ahí Juliá se movió con audacia y rapidez. Improvisó con dos jugadores baratos a los que se les apreciaba un recorrido corto, hasta la recuperación de los principales, pero, con el tiempo, se ha desvelado que ambos son algo más que un urgente parche. Su nivel se ha demostrado por encima de eso.

Guitián es un central de comportamientos sencillos, pero eficaces. Inteligente en la posición y con calidad en la pelota, algo sustancial en el estilo que imprime Carreras. Campins ha ido creciendo desde su debut en Almería. Es un lateral derecho aún tímido con la pelota y poco animado en ataque, pero es combativo y comprometido en defensa. Está cumpliendo. Ambos han engranado con inusitada precisión y velocidad en una línea liderada ahora por Cabrera y Rico, y tras la que aparece otro elemento imprevisto hace cuatro semanas: el portero Manu Herrera.

En el nuevo Zaragoza, la defensa no solo posee valor en la faceta protectora. Dentro del manual de Carreras, la generación del juego, la base de su fútbol, enraíza en esa línea. Incluso un central con ciertas carencias con la pelota como Cabrera ha evolucionado en los últimos partidos en esa cuestión, fruto de la mayor relevancia en la construcción del fútbol y la confianza de Carreras en el uruguayo en este aspecto. Guitián es otro ejemplo de central con responsabilidades creativas.

Esta tarde contra el Lugo, en un partido en el que el Zaragoza va intentar asentarse con el balón en campo rival, la defensa aragonesa volverá a cobrar valor con la pelota.

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