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Una victoria muy escasa

?El CAI Zaragoza supera al Dolomiti Trento, en el partido de ida de los octavos de final, pero lo hace con apenas dos puntos de ventaja. La eliminatoria se decidirá en Italia, el próximo martes (20.30).

Slava Kravtsov, pívot del CAI Zaragoza, es defendido por Julian Wright.
Slava Kravtsov, pívot del CAI Zaragoza, es defendido por Julian Wright.
Asier Alcorta

El CAI se mueve entre incertidumbres. Es un equipo voluble, inconstante e imprevisible, con numerosos altibajos en su juego, con una irregularidad manifiesta en los dos lados de la pista. En ocasiones se distingue por ser un bloque solidario, comprometido y equilibrado, que transmite una convicción en su juego capaz de intimidar a cualquiera de sus oponentes. Sin embargo, también tiene otro aspecto, muy vulnerable, muy enfermizo, que exhibió ayer en determinados momentos y que, pese la victoria de ayer, compromete drásticamente sus opciones de acceder a la siguiente fase de la Europa.

El cuadro aragonés impuso al Trento, en la primera batalla de los octavos de final, pero lo hizo con apenas dos puntos de ventaja en el marcador (85-83). Un renta escasa que, de hecho, deja a los zaragozanos en una situación inquietante, de máxima riesgo, para el partido de vuelta. El CAI deberá ganar en Italia el próximo martes, o perder por un solo punto, para seguir avanzando en la competición continental.

En este sentido, ayer dejó escapar una oportunidad muy propicia para evitar sobresaltos. Lo hizo tras protagonizar, una vez más, un inicio de partido desalentador. En el ecuador del primer acto, el equipo aragonés presentaba una desventaja de ocho puntos (11-19), víctima de su indolencia en las labores de contención, frente a un adversario que se manejó con una facilidad imprevista durante los 10 primeros minutos (18-28). Los 28 puntos encajados retrataron la permisividad defensiva de los aragoneses, permanentemente superados en todos los aspectos del juego. El CAI dispuso de 10 días para preparar la cita, mientras que el Trento, que venía tras disputar la Copa de Italia, había jugado dos exigentes encuentros durante el fin de semana. Sin embargo, no hubo relajación, ni distracciones, ni síntomas de cansancio en los jugadores transalpinos, favorecidos por la desidia de los locales en las labores de contención.

Por entonces, el CAI también presentaba importantes desequilibrios en sus acciones ofensivas. Con un juego plano y previsible, el equipo aragonés careció de argumentos para atacar en estático, apenas encontró lanzamientos liberados y se prodigó en las pérdidas de balón. Al cierre del primer acto, el conjunto zaragozano tenía una desventaja de 10 puntos y se hallaba en una situación muy comprometida. Fue un primer cuarto desigual.

El escenario se tornó más adverso aún con un triple de Sutton, en el límite de la posesión, que amplió al renta visitante hasta los 13 puntos (18-31) en la primera acción del segundo cuarto. Al menos, el CAI ya presentaba una notable mejoría con las rotaciones, sobre todo por la presencia en la pista de Stevan Jelovac. Cinco puntos consecutivos del serbio oxigenaron al cuadro aragonés, pero los italianos, muy poco exigidos, seguían anotando con una facilidad sorprendente.

Al cuarto de hora, Casadevall detuvo un partido (27-39) que se le escapaba irremediablemente de las manos. A partir de ahí, el CAI por fin generó ventajas en el juego interior, donde su superioridad de estatura resultaba desproporcionada. Dos canastas de Kravtsov, imponente bajo los aros, y una posterior de Jelovac iniciaron la reacción de la escuadra local, que se prolongó después con un certero triple de Nate Linhart. Al descanso, con un parcial de 17-6 favorable a los zaragozanos, la renta de los visitantes se había reducido a la mínima expresión (44-45). El CAI volvía a creer en la victoria.

Reacción local

El equipo local arrolló en los primeros minutos de la reanudación. Primero se fortaleció atrás, donde por fin edificó un muro sólido, prácticamente inabordable, que dificultó cada una de las ofensivas del rival. El Trento tardó tres minutos en anotar su primera canasta. Mientras, el equipo zaragozano se manejó en ataque con criterio y templanza, buscando con paciencia la mejores situaciones para lanzar.

Las opciones más ventajosas llegaron en el juego interior, donde Henk Norel y Kratvsov fueron asistidos de manera reiterada. Los italianos cerraron entonces su defensa, tratando de anular a los pívots locales, pero quedaron expuestos en el perímetro. De esta forma, Pere Tomás y Sastre golpearon desde el triple, lo que obligó al técnico transalpino, Maurizop Buscaglia, a solicitar un tiempo muerto, en el minuto 27, cuando los aragoneses acababan de alcanzar su máxima ventaja del partido (63-55). Los italianos reaccionaron, justo al término del tercer cuarto, con tres triples prácticamente consecutivos de sus hombres interiores: uno de ellos anotado Pascolo, y otros dos ejecutados por Wright (68-66).

En el cuarto definitivo, el Trento recuperó nuevamente el mando. El CAI redujo drásticamente su capacidad de anotación, lo que aprovechó el Trento para firmar un parcial de 0-7 y volver a apuntar a la victoria. Sin embargo, el equipo aragonés se sobrepuso, una vez más, y volteó el marcador con las acciones de Pere Tomás, Jelovac, Nate Linhart y Kravtsov, a falta de cinco minutos para la conclusión del partido (77-71). El panorama parecía más ventajoso aún cuando Julian Wright, un azote constante en la pintura, tuvo que abandonar la contienda tras haber cometido su quinta falta personal. Pero el CAI es un equipo bipolar, de caras opuestas, y enseguida dilapidó su ventaja al no saber gestionar los últimos minutos. Una canasta de Tomás Bellas, a 7 décimas del final, dio el triunfo a los zaragozanos. Pero el resultado es exiguo para el partido de vuelta. En Italia, el próximo martes, el CAI deberá firmar una nueva victoria.

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