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Deportes

Tres puntos para abrir brecha

El Zaragoza recibe a un dubitativo Numancia en un momento crucial para escaparse en la clasificación.

Ángel y Sergio Gil, dos nombres propios protagonistas de esta semana en el equipo zaragocista, en un ensayo en la Ciudad Deportiva.
Ángel y Sergio Gil, dos nombres propios protagonistas de esta semana en el equipo zaragocista, en un ensayo en la Ciudad Deportiva.
Oliver Duch

Real Zaragoza y Numancia ultiman sus estrategias y detalles técnicos para afrontar, mañana en La Romareda (12.00), un duelo de vecindad que viene cargado de obligaciones para ambos.

Para los aragoneses, cuyo objetivo innegociable es estar en lo alto de la tabla al final del curso, el triunfo puede significar el punto de impulso definitivo hacia la ruptura en cabeza de la clasificación, tras sus últimas dos victorias seguidas ante la Ponferradina y el Bilbao Athletic. La liga parece avisar desde hace un par de semanas que está llegando el momento de que cuaje una escapada dentro del masivo pelotón de iguales que pululan por los diez primeros puestos desde agosto, sin que nadie haya podido abrir hueco hasta hoy.

Y para los sorianos es, probablemente, el último asidero para mantenerse a flote sin sufrir vértigos respecto de la cola, dado que su solvencia del inicio del torneo se ha desinflado progresivamente en los últimos dos meses de competición. El Numancia llega a Zaragoza después de cuatro partidos sin ganar. Los sorianos solo han sumado un triunfo en las últimas nueve jornadas (7 de 27 puntos es su paupérrimo balance en este trecho). Están en el 12º puesto, con 20 puntos, y el pelotón de cola ya los tiene a tiro de dado. Es, para ellos, un partido frontera para ver si su hábitat va a ser la pelea por la zona alta o, por el contrario, el histerismo de la huida del vagón de cola.

Con este presionante escenario para ambos, cada uno en lo suyo, es el Real Zaragoza el que más rentas puede obtener de ser capaz de añadir los 3 puntos en juego a los 26 que ahora suma. Los de Popovic están en disposición de coger las buenas ruedas del Córdoba y el Alavés, ahora los dos cabeceros de la pugna por el ascenso, y comenzar a marcar distancias con los perseguidores. El cambio de año natural huele a demarraje, a acelerón de uno o varios ‘listos’ de los que aspiran a mandar en el campeonato. Y el Zaragoza es uno de ellos. Al menos, uno de los que tiene en su mano obtener esa primera ventaja en esta larga liga de Segunda.

El equipo que dirige Ranko Popovic ha sido capaz de sumar puntos en 9 de los últimos 11 partidos. Enlazó siete jornadas invicto. Llegó entonces el doble chasco ante Valladolid y Alcorcón y, tras ese nervioso frenazo, han llegado las dos últimas y balsámicas victorias. En este parcial, el Zaragoza ha adicionado 21 de 33 puntos, más del 63 por ciento de los expuestos. Pese al doblete nocivo ante pucelanos y alfareros, el resto de la serie es notable. Por eso el Real Zaragoza es hoy 3º y tiene al 2º, el Alavés, en distancia de ser cazado; y al líder, el Córdoba, aún en su área de radar.

En cuatro de los últimos partidos jugados en La Romareda, los de Popovic han cumplido con sus deberes con una loable rentabilidad: victorias ante el Alavés (1-0), Tenerife (2-0), Elche (2-0) y Ponferradina (2-0). Limpias. Sin encajar un solo gol. Marcando tendencia. Por más que entre las dos últimas surgiera la pifia ante el Valladolid (0-2), el equipo aragonés ha demostrado –también lo ha hecho a sí mismo– que maneja las claves del método del éxito a largo plazo.

En un partido con hechuras de derbi regional, que le aporta en cada ocasión en la que se disputa un plus de carga emocional, un Real Zaragoza lastrado por las bajas sabe que vive momentos que pueden ser cruciales para lograr sus metas en junio. El Numancia, dubitativo, es una seria amenaza.

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