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Deportes

Propósito de enmienda

La plantilla del Real Zaragoza quiere aplacar en Alcorcón el rebrote de las críticas que ha favorecido la derrota ante el Valladolid y el acumular dos jornadas sin gol.

Popovic da indicaciones a Diamanka ante la presencia de Dorca y Ángel –sin el peto de titulares ambos–. Al fondo, Rico.
Popovic da indicaciones a Diamanka ante la presencia de Dorca y Ángel –sin el peto de titulares ambos–. Al fondo, Rico.
Elena Muñoz

El orgullo del vestuario zaragocista no está en calma. Al contrario, anda inquieto. La derrota ante el Valladolid, tan rara en su desarrollo como inmerecida visto el transcurso del partido del pasado domingo en La Romareda, ha escocido entre las cuatro paredes de la caseta. Y todos sueñan con dejar las cosas de nuevo en su sitio pasado mañana en Alcorcón.

Duele, entre los jugadores, ver cómo tras siete jornadas seguidas invictos, ubicados en la segunda posición y con el liderato a tiro de piedra antes de iniciarse la pasada jornada, el tropiezo ante los pucelanos ha servido para que se disparen críticas. Ortuño, tras el entrenamiento de ayer, fue claro al respecto: "El equipo, en sí, está siempre en el punto de mira. En lo que va de año, en el momento en el que hemos perdido un partido o hemos enlazado dos semanas sin ganar, enseguida se ha dicho que este equipo no estaba bien".

El ariete murciano es el abanderado de un pensamiento dentro del grupo: "Ni somos tan buenos cuando sumamos seis o siete partido sin perder ni ahora somos tan malos", expone el delantero, portavoz de sus compañeros en la mañana de ayer.

El Zaragoza acude a Alcorcón todavía subido en el vagón de cabeza de la competición. Cuarto clasificado, a tiro de los colíderes (Osasuna y Córdoba tienen 23 puntos, tres más que los aragoneses) y con capacidad inmediata de hacer olvidar el tercer tropiezo casero vivido ante el Valladolid el último domingo. Y ese el reto. Por ahí va el conjuro de la plantilla para el siguiente episodio en el campo de Santo Domingo. "Está claro que llevamos dos semanas sin marcar goles y hay que cortar de inmediato esta racha. Eso es cierto. Como lo es que ya no vamos a tener tanta mala suerte en un mismo partido como tuvimos el otro día ante el Valladolid", admite Ortuño.

En definitiva, que el ambiente que se respira entre los futbolistas en esta dolorosa semana de duras críticas es la del más profundo propósito de enmienda.Popovic, el motivador

Para que ese sentimiento de reacción visible e inmediata se produzca pasado mañana en el sur de Madrid, Ranko Popovic se ha erigido en pieza clave durante los entrenamientos de la semana. Todos ellos largos, intensos, llenos de balón, de mensajes que tocan la fibra de los profesionales. Y de permutas en el equipo que han espoleado al plantel.

Popovic ha lanzado toques de atención a varios futbolistas que han ido bajando sus prestaciones últimamente. Nadie puede acomodarse y darse por fijo de antemano. No hay intocables. El técnico serbio ha ido dejando fuera del equipo titular (sin el peto blanco) a Ángel, Dorca y, ayer, Isaac. Y, de paso, ha abierto las expectativas de volver al equipo a otros que perdieron su plaza en su día, casos de Aria Hasegawa y Marc Bertrán.

Ángel parece claro que va a perder su interino rol de extremo diestro en el once inicial a favor de Pedro. Ese apunta a ser el único cambio sustancial en el arranque del partido. Los otros, es decir, que Aria supla a Dorca para dar más calidad a las combinaciones ofensivas, o que Bertrán releve a Isaac en el flanco derecho de la zaga para ganar en contundencia defensiva, necesitan más tiempo de maduración y pueden tener su fin en las sustituciones durante el choque de Alcorcón.

Popovic está ensayando un partido de correa y contacto. Santo Domingo tiene un par de metros menos de largura que La Romareda. Sus hechuras lo hacen visualmente más pequeño todavía. El Zaragoza va a salir a morder para no perder la mano ante los locales, que siempre lo hacen. Algo ha de cambiar por fuerza.

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