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Una hazaña deportiva

El aragonés Carlos Pauner cierra la conquista de los 14 ochomiles y se convierte en el cuarto español en entrar en el selecto grupo de esta élite mundial, tras Oiarzábal, Alberto Iñurrategui y Edurne Pasabán.

Pauner, en una de sus expediciones.
Una hazaña deportiva
JAVIER PéREZ

La conquista del Everest, la montaña más alta de la tierra (8.848 metros), ha permitido al montañero aragonés Carlos Pauner cerrar la ascensión a los 14 ochomiles, las 14 cimas más altas de la tierra, un hito deportivo sólo logrado en España por Juanito Oiarzábal, Alberto Iñurrategui y Edurne Pasabán. Pauner logra con su última conquista una hazaña deportiva impresionante, sólo al alcance de los más grandes del alpinismo mundial. El jaqués es el trigésimo segundo alpinista que ha logrado hollar las 14 coronas que acarician el cielo.

La carrera en la élite de Carlos Pauner ha estado marcada por dificultades tremendas y las complicaciones inherentes a la altura de su reto deportivo. Comenzó su andadura entre los ochomiles con el ascenso al K-2, la segunda montaña más alta de la tierra (8.611 metros) en compañía del malogrado Pepe Garcés. Era el 22 de julio de 2001.

A partir de entonces, ha vivido experiencias impresionantes, como aquella aventura en el Kangchenjunja, la tercera cima más alta del planeta (8.586 metros), cuando permaneció tres días solo y perdido en la montaña, tras desorientarse en el descenso. El 20 de mayo de 2003, los expedicionarios transmitían el mensaje de la conquista: “Hoy, 20 de Mayo de 2003, Carlos Pauner y sus compañeros de expedición: Silvio Mondinelli, Mario Merelli y Kristian Kuntner, han alcanzado la cima del Kangchenjunga, tercera montaña del planeta, sobre las 4:00 p.m.(hora Nepali)”, era el anuncio oficial.

A partir de entonces, sin embargo, se perdió el rastro de Pauner, retrasado en el descenso. Cuando el mundo del alpinismo comenzaba ya a pensar en la tragedia, el 22 de mayo de 2003 –precisamente este miércoles hace 10 años-, el montañero aragonés daba señales de vida en el Campo I, tras un impresionante descenso.

Pauner, sin embargo, fue asfaltando sus conquistas: antes había sido el Makalu (8.463 metros); y más tarde, el G-I (8.068 metros), marcado también por la tragedia de la muerte de un compañero en el descenso de la cordada.

Encadenados en los años siguientes, el Cho Oyu (8.201 metros), en 2004 y hasta 2008, el Nanga Parbat (8.125 metros), el Broad Peak (8.047 metros) y el Daulaghiri (8.167 metros).

Esta última conquista tuvo, sin duda, un sabor especial. Allí había encontrado la muerte otro ilustrísimo del montañismo aragonés, Pepe Garcés. Y en 2007, también Santiago Sagaste y Ricardo Valencia, con los que Pauner había coincidido en otras expediciones.

Trágica resultó en abril de 2010 la conquista del Annapurna. Carlos Pauner preparó una expedición poderosa, con el también aragonés Javier Pérez, con Juanito Oiarzábal y el mallorquín Tolo Calafat.

Tras el ascenso, Calafat se quedó en la bajada. No pudo descender. A pesar de los intentos de rescate, el alpinista español se quedó a 7.800 metros, en otra de esas historias dramáticas de las que también se sazonan las hazañas.

Entre 2010 y 2011, Pauner selló los ascensos al Manaslu (8.163 metros), el Lhotse (8.516 metros) y el Gasherbrum II (8.035 metros).

La polémica marcó su ascensión al Shisha Pangma (8.013 metros). Los expedicionarios llegaron de noche y el propio Pauner reconocía una cierta duda sobre sobre si había hollado o no la cumbre. Lo aclaró, sin embargo, de regreso a España: «Perjudicó más que ayudó, sin duda. Dimos pie a que un montón de gente que no tiene ni idea empezara a especular, a hablar... Pero creo que debemos ser honestos. Cuando se llega de día y se hacen fotos no hay más que decir. Pero llegamos de noche y, por eso, expresé una duda razonable. Luego, analizado el vídeo, y tras hablar con otros alpinistas y con quienes estaban en el campo base, se ha visto que no había lugar para la duda. Hicimos cima. En todo caso, visto lo visto, me lo podía haber callado.

Este 22 de mayo de 2013, con el ascenso al Everest, Pauner cierra un ciclo y marca un hito deportivo sólo al alcance de los más grandes escaladores del mundo.

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