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Vuelta Ciclista España

Los Lagos de Covadonga, el sabor a gran ciclismo

La Vuelta a España se asoma hoy a una etapa clásica, de perfil precioso y en donde se han escrito bellas gestas deportivas.

Purito Rodríguez, líder de la Vuelta a España
Los Lagos de Covadonga, el sabor a gran ciclismo
EFE

Tienen los Lagos de Covadonga aroma de gran ciclismo, el sonido de las gestas y los retos. Son los lagos el territorio de las grandes y de los valientes. La Vuelta a España recupera hoy un escenario natural para seguir dando forma a una ronda que ha logrado cautivar tanto por su recorrido como por su atractivo deportivo. La ronda española está consiguiendo devolverle la emoción al ciclismo, recuperar un terreno que se había perdido con ese dominio impresionante del Sky y de Wiggins en un Tour de Francia sin alma.

Llega la ronda a la ascensión asturiana con la ligera ventaja que acumula Purito Rodríguez y la amenaza que garantiza Alberto Contador a sus espaldas. El catalán, que cuenta con la garantía que le ofrece el aragonés Ángel Vicioso como guardaespaldas, ha mostrado encontrarse muy fuerte, dominar la carrera cuesta arriba; y, además, supo aguantar el tipo –y el maillot rojo- en la contrarreloj de Cambados a Pontevedra.

Pero los 22 segundos son una ventaja irrisoria cuando se siente en la nuca el aliente de un ciclista como Alberto Contador.

La ronda ofrece una trilogía de etapas que deben aclarar el resultado de la prueba. Ayer se hizo ya una selección, en el impresionante final de Ancares. Hoy, el ascenso es de categoría especial, con el ascenso a los Lagos de Covadonga y el atractivo de la Huesera; el remate será la etapa de Pajares, para cerrar un trío de etapas que producen vértigo.

En Covadonga se han forjado múltiples leyendas. Entre otras, las de un aragonés ilustre, Fernando Escartín. El de Biescas alcanzó una madurez asombrosa en esta etapa, cuando ejercía de lugarteniente de Tony Rominger.

Era el año 1993 y la Vuelta se corría entonces en primavera. La jornada discurría el 13 de mayo y la apuesta del Mapei de Juan Fernández era el suizo Tony Rominger. En la ascensión, la formación hispano-italiana fue quemando corredores: Echave, Unzaga, Mauleón… Hasta que al suizo sólo le quedó delante Fernando Escartín.

“Tony me lanzó una mirada. ‘Ponte a tirar’. Y así, me situé en cabeza en la etapa reina de la Vuelta. Y en el momento más delicado: la ascensión final”. Allí se quedó aquel apenas recién llegado al ciclismo, eliminando rivales, para allanar el triunfo de su jefe de filas en la mítica ascensión.

El aragonés va dejando almas heridas en los laterales de la carretera, entre otros, un ilustre del pelotón mundial, Pedro Delgado. Ni siquiera al apartarse quiso bajar el ritmo. El de Biescas apuntaló allí un magnífico décimo puesto en la clasificación general de la Vuelta a España. De una Vuelta que ganó su compañero Tony Rominger.

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