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Aragón

Contra la soledad: acompañarse acompañando

‘Séniors en red’ cumple un año luchando contra el peor enemigo de la tercera edad en Zaragoza.

Voluntarios de Séniors en la red, en un centro de la tercera edad
Voluntarios de Séniors en la red, en un centro de la tercera edad

Cada jueves a las 17.00, las zaragozanas Ana (63) y Pilar (64) tienen una de sus citas semanales más importantes, se trata de su visita a Carmen (85), a la que, aseguran, no han faltado “ni un solo día en los últimos seis meses”. Gracias a ellas, la anciana ha recuperado la ilusión y las ganas de hacer cosas tan sencillas como tomar un chocolate con churros u hojear una revista. Para ella, sin embargo, suponen un mundo.

Como Carmen, decenas de personas reciben cada semana la visita de alguno de los más de 60 voluntarios de ´Séniors en red’, un proyecto aragonés que nació hace justamente un año con un objetivo muy claro: acabar con la soledad de las personas mayores.

Se trata de un fenómeno cada vez más frecuente en nuestros días debido al aumento de la longevidad y del índice de envejecimiento de la población aragonesa, que se situaba en 114 personas de 65 y más años por cada 100 menores de 20 en el año 2015.

Ante esta situación, esta asociación sin ánimo de lucro creó una red nutrida por un gran grupo de voluntarios zaragozanos de todas las edades, que ofrece uno de los elementos más valiosos en nuestros días: su tiempo. “Somos una red que ofrece acompañamiento a personas aquejadas de soledad, la enfermedad del siglo XXI”, asegura Rosa Plantagenet, su creadora.

En su opinión, esta situación produce no solo efectos físicos y psicológicos, sino que provoca la invisibilización de la persona. “Se trata de una situación que hace que te vayas desintegrando y que dejes de sentirte persona. Todos necesitamos relacionarnos ya que somos seres sociales, por eso nuestros voluntarios les hacen sentir que tienen un amigo”, asegura.

Hasta la fecha, este proyecto se ha ido desarrollando en siete residencias de ancianos zaragozanas. Sin embargo, con motivo de su primer aniversario han decidido dar un paso muy importante en su trayectoria: dar el salto a domicilios particulares a través de la firma de un convenio con la ONCE. “Ahora está muy de moda el concepto de envejecer en casa, pero no nos damos cuenta de que a medida que nos hacemos mayores nuestro propio hogar se vuelve un entorno hostil que nos acaba encerrando”, añade.

Dentro del perfil del voluntario, en torno al 40% son universitarios –ellos, a cambio de su labor reciben dos créditos de libre elección-, pero también gente de media edad, y prejubilados y jubilados. Cada pareja o grupo de voluntarios tiene a una persona mayor adjudicada, a la que ha de visitar durante un par de horas una vez a la semana. “El día siempre es el mismo, porque la persona que está sola te está esperando y es importante para ellos”, afirma Plantagenet.

Además cada uno de ellos lleva instalada en su dispositivo móvil una APP con geolocalización, servicio de aviso, calendario e informe en el que pueden realizar cada día un resumen de la visita. Por si fuera poco, de manera mensual reciben un curso de reciclaje y una formación específica acorde con la función que desempeñan. Otra de las novedades para este año será la activación de una línea 900 para que estas personas que se sienten solas puedan hablar con un equipo de psicólogos las 24 horas del día.

“Notas que vuelve la ilusión”

Ana y Pilar, ambas prejubiladas, tan solo llevan seis meses como voluntarias; sin embargo ambas aseguran haber dado en el clavo con la elección de esta alternativa de ocio. “Cuando llegas a esta etapa de la vida lo que recuperas es tu tiempo, y eso te permite poder ofrecérselo a otras personas y te aporta una gran satisfacción”, explica Pilar.

Ana y Pilar, ambas pre jubiladas, tan solo llevan seis meses como voluntarias.? Sin embargo?, están seguras de que ?han dado en el clavo con la elección de esta alternativa de ocio. “Cuando llegas a esta etapa de la vida lo ?más importante ?que recuperas es tu tiempo y eso te permite poder ofrecérselo a otras personas?. Es cierto que te enfrentas a circunstancias muy difíciles y a situaciones personales muy dramáticas y dispares, pero es un hecho que te enriquece como persona?”, explica Pilar.

Asegura que se trata de una situación que ayuda a reflexionar sobre la soledad y sobre una etapa de la vida que nos llega a todos, pero en la que a veces no pensamos. Por eso, ante una persona que se siente sola, no hay mejor solución que “acompañarse acompañando”. “El personal del centro nos ha dicho que ha notado el cambio en Pilar, que cada jueves se arregla y se prepara desde el punto de la mañana para recibirnos”, explica.

“Incluso estas navidades compró regalos para todo el mundo que se le ha ocurrido. Su mente se ha abierto”, añade Ana, su pareja de voluntariado y amiga desde hace más de 40 años. “Íbamos juntas al colegio, las carreras profesionales nos separaron y ahora nos hemos vuelto a unir y por una buena causa”, añade. “Para ser voluntario no hace falta irse lejos, tenemos gente necesitada muy cerca y no la vemos; y las personas mayores son las que más nos necesitan”, concluye.

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