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DIRECTOR DEl DIARIO DEL ALTO ARAGÓN

Antonio Angulo: "No creo en los agoreros, los periódicos tienen un buen futuro"

Tras 25 años al frente del periódico oscense, el periodista ribagorzano se jubila reivindicando la profesión.

Antonio Angulo, en la redacción del 'Diario del Alto Aragón'.
Antonio Angulo: "No creo en los agoreros, los periódicos tienen un buen futuro"
JAVIER BLASCO

Lo dijo Katharine Graham, la mítica editora del Washington Post. "Cuando usted hereda algo, tiene que hacer lo que pueda".

Así es, pero tuve suerte porque yo heredé muy poco al llegar al embrión del 'Diario del Alto Aragón' en 1984. Y, fíjese, hemos cumplido las bodas de plata.

A juicio de la ovación que recibió recientemente en los premios anuales que organiza su periódico, acaso haya hecho algo...

Algo más de lo que podía esperarse, porque en los primeros momentos nadie confiaba en esa empresa y en que Huesca pudiera seguir contando con un periódico provincial tras 'La Nueva España'.

Le dio al botón de la locomotora.

Con otra mucha gente. Yo lo representé como director, pero todo este tiempo ha sido un esfuerzo de una empresa colectiva con un grupo de profesionales. Nunca pensé en si podía cumplir o no los 25 años como director. Es más, en los comienzos las dudas no solo estaban en la sociedad oscense, yo también las tuve. Entonces el desarrollo del periódico era una incógnita. Nunca pude preverlo.

Mucho menos en la trayectoria vital de un hombre procedente de una pequeña localidad ribagorzana, Ejep. Como usted ha dicho algunas veces, para ir a Graus llegaba en burro.

Así es. Yo he tenido que vivir las transformaciones de una manera diferente. Hasta los 8 años no vi un coche en mi pueblo. Entonces se vivía casi en la Edad Media en las pequeñas localidades rurales. La gran suerte fue la posibilidad de estudiar en el Seminario. Mi padre me dijo cuando terminé en la escuela: ¿qué vas a ser, albañil, carpintero? Y, con 13 años, fui al Seminario, con o sin vocación, porque a mí me gustaba estudiar. Fue una enseñanza sólida que siempre recordaré con cariño.

Y del Seminario, a Zaragoza.

Me matriculé en Relaciones Públicas y en Derecho. Pero mis estancias en Zaragoza y Barcelona siempre las compaginé trabajando. Ayudaba todo lo que podía al esfuerzo de mis padres. Para mí, Zaragoza era una ciudad muy grande. Siempre entendí la vida al contrario de lo habitual: de Ejep a Graus, Barbastro, Huesca, Zaragoza, Madrid... Pues no. Mi carrera fue a la inversa, yo quería aproximarse cada vez más a mi pueblo, a mis orígenes.

Y allí también empieza el gusanillo del periodismo.

Tras la estancia en Zaragoza, seguí matriculado en Derecho en Barcelona y, posteriormente, en Periodismo. Yo empecé por una semana cultural que organicé en Graus. Al tener que difundirla, tuve que acudir a todos los medios de comunicación de Aragón. Luego, el entonces director de Radio Huesca, Alberto Turmo, me nombró corresponsal en Graus y a partir de ahí lo compaginé con colaboraciones en distintos medios.

Entre ellos 'El Ribagorzano'.

Eramos una serie de jóvenes con inquietudes. Estábamos en la publicación, entre otros, Marcelino Iglesias, Ramón Miranda, Rafael Bardají, José Luis Sierra...Era consciente de la importancia de la publicación y de sus orígenes. Con motivo de las elecciones de 1983, algunos ya se inclinaron por la opción política.

Usted por la periodística.

Así es. Yo jamás me afilié a ningún partido, eso no era lo mío. Como profesional de las relaciones públicas, UCD me contrató parala campaña de 1977. Pero estrictamente como profesional. Nunca tuve ninguna relación con ningún partido.

Acaso el momento clave fue su paso por TVE.

Efectivamente. En 1980 me incorporé a Televisión Española. Maximiliano Alonso me nombró corresponsal en Huesca. Me recorrí la provincia de arriba abajo y aquello me porporcionó un conocimiento más exhaustivo. Siempre lo he dicho: soy rural en principios y en cultura.

Y con ese bagaje, al periódico.

Entré a dirigir 'La Nueva España' el 1 de mayo de 1984 con el cambio de propiedad. En abril de aquel año se subastaron los medios de comunicación del Estado, la llamada Prensa del Movimiento. Al entrar el nuevo equipo, uno de nuestros objetivos fue el cambio de cabecera. Como tal, el 'Diario del AltoAragón' nació el 28 de septiembre de 1985.

Una Huesca que se asemejaba más al blanco y negro de Compairé que a la modernidad.

Una Huesca que no podía tener un desarrollo en el sector primario, sin industria importante que la hubiera actualizado. Era una ciudad muy agradable, pero rural y poco desarrollada.

¿Cómo afrontó el reto?

Haciendo una información rigurosa y próxima, engarzada con la propia historia de la provincia. No se puede hacer periodismo sin tener presente quiénes somos. Y en ese sentido, estoy satisfecho del producto en estos 25 años.

Dicen que ejerce el periodismo con vocación cuasi religiosa.

Yo diría que de servicio.

Y que en sus cajones siempre hay informaciones que cualquier joven periodista estaría ávido de conseguir.

Alguna tengo.

¿Cuánto poder ha tenido Antonio Angulo?

No me gusta que me lo digan. No sé si lo tuve. Solo he pretendido servir a la verdad de forma no agresiva, normal. Un periodismo natural y sereno, sin aristas ni aspectos superficiales. La información debe ser rigurosa y contrastada, y sabiendo que la verdad, por muy vulgar que parezca, es lo más revolucionario. Y a veces la hemos querido acompañar de un espectáculo que no ha contribuido al periodismo.

Se marcha usted en un momento de convulsión: pérdida de lectores de la prensa, fragmentación de audiencias, internet...

Yo entré a la 'Nueva España' cuando se trabajaba aún con linotipias. Algo hemos cambiado...¿Cómo lo vivo? Con preocupación. Con la irrupción de internet y los nuevos soportes el papel se resiente, pero no en la proporción que nos dijeron algunos agoreros, yo no creo en ellos. La sociedad marcará los ritmos, pero creo que los periódicos de papel tienen presente, desde luego, pero también tienen un buen futuro.

Con ocasión de un premio que le otorgó la FAPE fue especialmente directo en su discurso.

Me referí sobre todo a los medios nacionales, que cada vez están más radicalizados y es más díficil encontrar la información. Creo que, en términos generales, la ideologización de los medios nacionales no contribuye al mejor periodismo.

Apenas le quedan dos meses al frente del periódico. Desde la óptica de 25 años en el cargo, ¿qué futuro le augura a Huesca?

El desarrollo lo percibo en el Pirineo, en el sector turístico. La Litera y el Bajo Cinca tienen potencial, por ejemplo. Huesca capital, además, poco a poco va creyendo en sus posibilidades. A Huesca se le reconoce y aprecia en el resto de Aragón.

Brazo de hierro en la profesión, corazón tan blanco.

No, no. Yo no soy duro. Me rebelan algunas cuestiones sobre la profesión. Nada más.

Con un concepto machadiano de la bondad.

Digamos que soy familiar, humano.

Que sepa usted que un periodista nunca se jubila.

No quiero ya aparecer demasiado. No sé qué haré, me dedicaré a mis aficiones y, desde luego, tendré más tiempo para la familia.

Y para un buen paseo por su huerto de Ejep, el de su niñez.

No lo dude.

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