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Carles Francino: "Que en la UCI del Clínico de Madrid se escuchara el botellón en la calle no tiene nombre"

El presentador vuelve a 'La Ventana' de la SER tras superar la covid: "Perdí 6 o 7 kilos, masa muscular, la voz... pero, bueno, yo he salido. En cambio, el contacto estrecho, un familiar muy próximo, murió el 12 de abril".

Carles Francino, de vuelta a 'La Ventana' de la SER
Carles Francino, de vuelta a 'La Ventana' de la SER
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El locutor Carles Francino ha vuelto este lunes a abrir ‘La Ventana’ de la SER después de pasar mes y medio de baja, infectado por coronavirus. Fue a finales de marzo cuando se conocía que el popular presentador radiofónico se había contagiado de covid, enfermedad que le llevó a ingresar de urgencia en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, donde pasó varias semanas, algunas de ellas “delicadas”. A mediados de abril recibió el alta hospitalaria y este lunes ha vuelto al trabajo.

Y aunque ha vuelto “pletórico” y tiene “una pinta estupenda”, como ha asegurado la periodista Angels Barceló, Francino no ha querido dejar pasar la oportunidad de, contando su experiencia, advertir sobre el riesgo de volver a la normalidad demasiado pronto y con el virus todavía circulando libremente por la calle. “Que en la UCI del clínico de Madrid se escuchara el ruido del botellón en la calle, la verdad es que no tiene nombre”, ha dicho en el programa, al valorar las escenas de fiesta vividas en las calles este fin de semana, después de que decayera el estado de alarma. “No voy a entrar en análisis políticos, ni en decodificar resultados electorales, que cada uno vote a quien le da la gana. ¡Faltaría más! Pero solo digo una cosa: la covid ha afectado a mucha gente, a muchísima, pero a otra mucha no. Y tengo la sensación de que en ese segundo colectivo, mayoritario por suerte, las alusiones a muertos, a contagiados, a hospitalizados… pues como que ya sobran, molestan, ¿no? Solo así se explican algunos comportamientos”, ha aseverado.

Carles Francino ha narrado su experiencia con la enfermedad, que le llegó tras tener contacto estrecho con un positivo después de un año “tomando precauciones, con controles muy seguidos”. “Cuando di positivo me enfadé como una mona porque pensé, soy deportista, estoy fuerte, a mí no me podía tocar. Craso error: porque este puñetero virus no atiende ni a deporte, ni a razones, ni a nada”, ha contado.

“Las pasé canutas, sobre todo durante 48 horas en las que los indicadores eran malos, incluido un ictus del que, afortunadamente, parece que no me ha quedado ninguna secuela. Perdí 6 o 7 kilos, masa muscular, además perdí la voz (...). Pero, bueno, yo he salido. En cambio, el contacto estrecho, un familiar muy próximo, murió el 12 de abril; y otro -otra- se recupera lentamente tras pasarse casi un mes en la UCI", ha explicado el locutor.

Un enfermero de UCI graba un botellón desde la ventana de un hospital madrileño

Durante su relato, marcado a ratos por las lágrimas y la emoción, ha querido también recordar la labor de los sanitarios, que él ha conocido en primera persona, y ha asegurado que “todos los homenajes, los agradecimientos… se quedan cortos”, aunque se ha preguntado “dónde han quedado los aplausos de las ocho de la tarde”. Los sanitarios “son como un enjambre: a todas horas, en cualquier circunstancia. Neumólogos, neurólogos, intensivistas, cardiólogos, enfermeras, pruebas, análisis, controles, la atención primaria como primera barrera, como primer filtro… ¡Es que no paran!”, ha asegurado.

Por último, también ha querido hacer notar el “cariño” que ha dicho haberle “desbordado”, tanto al él como a su familia. “No solo de los amigos más próximos, de las burbujas familiares… sino de la radio, de toda la radio, de los compañeros, de las compañeras, de un montón de oyentes, de personas que un día entrevistaste… ha sido abrumador. Si el cariño fuera una hipoteca, yo estaría pagando plazos lo que me queda de vida”.

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