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Comunicación

Supercomputación, el tesoro de la base de datos

¿Puede la Física resolver problemas de la vida diaria? El ser humano no es tan diferente a una molécula, y sus reacciones se pueden analizar e incluso predecir.

Gráfico de movilidad ciudadana en diferentes horas del día.
Supercomputación, el tesoro de la base de datos
BIFI

"A los ricos no les gusta levantarse temprano". Los que tienen que madrugar cada día ya intuían que de tener dinero no iban a poner el despertador tan temprano, pero ahora ya existe un estudio científico que lo demuestra:un estudio realizado desde la Universidad de Zaragoza, en colaboración con la Universidad Nacional de Colombia, ha analizado miles y miles de datos relacionados con el estrato social y las pautas de movimiento de los colombianos y llegado a esa conclusión. "El objetivo era conocer las pautas de movilidad de los ciudadanos para establecer pautas que permitan un mayor control en caso de epidemias de dengue o de zika. Tras correlacionar los datos, se establecieron primero los picos de movimiento diario, a primera hora de la mañana, a mediodía y por la tarde", explica Jesús Gómez Gardeñes, del Departamento de Física de la Materia Condensada de la Universidad de Zaragoza. "En Colombia los ciudadanos están clasificados por números según sus ingresos. Nos puede sonar extraño, pero es su manera de saber cuántos impuestos tiene que pagar esa persona. Los del nivel 1 serían muy pobres;los del 2, menos pobres;los del 3, clase media-baja;el 4, clase media;el 5, mayor poder económico, y el sexto son los muy ricos".

Junto a Luis Mario Floría, compañero de departamento, unieron diversos datos, lograron interpretarlos en el Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI) de la Universidad de Zaragoza y vieron cómo la gente sale de sus casas en absoluto orden según sus ingresos:"Primero salían a trabajar los del 1, seguidos del 2, 3, 4, 5 y 6. Esperábamos que aquellos de menor poder adquisitivo tuvieran trabajos que exigieran madrugar más, pero no contábamos con que fuera un orden absoluto. Es evidente que los ricos no madrugan".

ESTABLECER PATRONES. El título del trabajo de Gómez y Floría, que acaba de publicar la revista científica ‘Royal Society Open Science’ es llamativo, "y ha sido buscado. Queríamos llamar la atención sobre la importancia de analizar esa montaña de datos que manejan instituciones, compañías y empresas, para poder establecer patrones, sacar conclusiones, que pueden ser aplicadas después en políticas municipales o que permitirán gestionar grandes epidemias –destacan–. Más allá de si alguien con más o menos dinero se levanta temprano o no, resulta imprescindible para un país, ya sea Colombia o España, saber cómo se mueven los ciudadanos, ya que esa información puede ser clave para aplicar políticas. En Colombia, se sabe que el dengue lo transmite un mosquito cuyas larvas abundan en aguas estancadas y zonas con carencia de limpieza, que coinciden con los barrios de menor estrato económico. En una epidemia, se deben conocer esos parámetros para después fijar medidas preventivas: establecer puntos de control médico, aplicar labores de limpieza en esas aguas estancadas y jardineras...".

Hace dos años, el Consorcio de Transportes del área de Zaragoza (CTAZ) y Telefónica dieron comienzo a un programa piloto para cuantificar la movilidad real de los zaragozanos. Mediante una aplicación pionera, se recabaron en la ciudad de Zaragoza y otros 29 municipios de su entorno datos anónimos y agregados de posicionamiento que los teléfonos móviles dejan en la red de antenas. "Existen dos tipos de datos que se pueden utilizar: los indirectos, que son la huella que deja una persona en su día a día, o los directos, a modo de encuesta –enumera Gómez–. En nuestro caso la Universidad Nacional de Colombia nos dio datos directos, de macroencuestas, pero lo habitual es que se analicen los indirectos. Se conoce como ‘big data’ esos datos a gran escala que es necesario interpretar, una especie de ‘cocina’ (no confundir con la de las encuestas políticas) que aporta información sobre nuestro comportamiento. Puede tener un fin comercial, por ejemplo saber cómo penetra una campaña publicitaria al gran público, o social, para establecer políticas municipales, reformar una red de transporte...". Un tesoro de base de datos que cada vez se hace más grande, con cada compra que hacemos online, cada opinión que dejamos en la red o cuando permitimos que nuestro ‘smartphone’ establezca nuestra posición geográfica. Y es la Física Estadística la que puede bucear en esa montaña de datos, "porque intenta explicar los fenómenos macroscópicos que suceden en materiales, a partir de interacciones microscópicas. Y esas interacciones pueden ser también las que realizan las neuronas, los virus o las que suceden en una ciudad".

Pero para que ayuntamientos, gobiernos o empresas puedan recabar datos e interpretarlos es fundamental que los ciudadanos acepten aportarlos, ya sea mediante encuestas tradicionales o con la huella digital que dejamos en nuestro día a día. Según Gómez, "estamos todavía en un momento de transición en que nos cuesta mucho ceder los datos, desconfiamos de qué se hará con ellos. Por lo general se trata de paquetes de datos anónimos y no existe un interés en crear un ‘gran hermano’, pero habrá que esperar para que el avance del ‘big data’ cuente con el apoyo de la población".

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