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Comunicación

Santi Millán: "Intento tomarme con calma las audiencias"

El intérprete regresa a ‘El chiringuito de Pepe’ (Telecinco) con su personaje de Sergi Roca, apodado el Mozart de los fogones. Le veremos salsear desde enero.

Santi Millán se defiende en la cocina.
Santi Millán se defiende en la cocina.
Telecinco

Los fritangas de ‘El chiringuito de Pepe’ se han hecho de rogar pero ya están de vuelta. Después de cosechar buenos datos de audiencia en el verano de 2014, la comedia de Telecinco regresa este ya cercano enero, aunque la cadena no ha confirmado todavía el día exacto de su regreso a la pequeña pantalla. Al frente de este peculiar negocio estará de nuevo Sergi Roca, el personaje que interpreta Santi Millán (Barcelona, 1968).

Ahora ya sabe que Pepe es su padre.

A partir de ahora la relación entre Pepe (Jesús Bonilla) y yo no será fluida, acabamos de enterarnos de que somos padre e hijo y eso va a influir. No es un cambio drástico pero seguimos teniendo las mismas diferencias. Además Sergi, que siempre ha sido una persona estricta, se encuentra de repente en un negocio familiar con esa contradicción de estar trabajando con su familia, y piensa que no es lo correcto.

¿Por eso llama a Karra Elejalde?

Exacto, él interpreta a Gascón, un cocinero estricto que meterá en vereda a todo el mundo porque a mí ya me han perdido el respeto, ya no soy la autoridad. ¡Ya le veréis!

¿Y la trama sentimental?

¡La cosa va a estar muy liada! (risas). Es que mi personaje no da una a derechas, tiene un problema, se siente seguro en su trabajo pero cuando lo sacan de su hábitat se pierde mucho. Está en el inicio de una relación con Mati (Dafne Fernández) pero por el momento no quiere decírselo a nadie.

Sergi va a cambiar.

Sergi tiene que aprender a medida que le pasan las cosas. Pero seguimos en la misma línea, no de hacer chistes, sino de buscar situaciones que hagan gracia. Las situaciones cómicas no están forzadas.

¿Habrá giro dramático?

No, porque la comedia es una seña de identidad de la serie y queremos mantenerla. Lo que habrá es más emotividad en las formas de cada uno.

Por eso se empatiza más con ‘los fritangas’.

Los ves con sus carencias, limitaciones y sus desastres, pero son felices y disfrutan. No tienen esa autoexigencia que hace sufrir.

¿Qué tiene en común con su personaje?

Físicamente nos parecemos mucho (risas). No sé decirte, no me siento identificado con Sergi porque él es muy obsesivo y no empatiza con la gente, y yo al contrario.

¿Eso es bueno para un actor?

Claro, el contraste es estupendo. Pero la gente acaba relacionando al actor y al personaje y creen que son iguales, aunque eso me parece fantástico.

Pero usted es un cocinillas.

Me defiendo en la cocina pero no estoy al nivel de sus 12 estrellas Michelin. Hubo una época en la que sí me interesó mucho la cocina y me compré una Thermomix, unos sifones, hasta mandolinas.

¿Se considera exigente?

Soy bastante tolerante con el fracaso, de hecho en mi faceta deportiva solo he cosechado fracasos y lo he disfrutado mucho. Eso Sergi no podría soportarlo porque él siempre tiene que ser el número uno en todo. A mí en cambio me gusta la parte más lúdica de las cosas.

¿Le obsesionan las audiencias?

Intento tomármelo con calma, pero está claro que las audiencias son importantes: determinan si vas a tener trabajo o no. Es como si tuviera una tienda y no me preocupasen las ventas. Es algo lógico.

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