Espacio H
Reciclar, reutilizar y aprender jugando juntos
Espacio H acogió junto a Universo Marévoli una actividad familiar durante la que los más pequeños de la casa aprendieron a reciclar, reutilizar materiales y convertir los residuos en creatividad y juego.

El reciclaje dejó de ser una teoría para convertirse en una aventura. El pasado 7 de julio, Espacio H de HERALDO DE ARAGÓN acogió el taller ‘Ecología y reciclaje’, organizado junto a Universo Marévoli, una propuesta familiar que invitó a los más pequeños a descubrir, jugando que cuidar del planeta empieza con gestos cotidianos.
Nada más entrar, los niños se encontraron con una sala aparentemente desordenada. Había residuos por el suelo y ante ellos tenían el desafío de recogerlos, identificar a qué contenedor pertenecía cada uno y preguntarse si realmente era basura o si todavía podía tener utilidad. "Lo primero a lo que se enfrentaron fue a una sala muy bonita, pero un poco sucia. Queríamos comprobar qué nivel de clasificación de residuos tenían y descubrir todo lo que ya saben sobre reciclaje", explicaron Maite y Amalia Robles, responsables de Universo Marévoli.
La actividad combinó una parte didáctica con otra más centrada en datos curiosos sobre contaminación y medio ambiente, acercando a los niños conceptos complejos a través del juego y la participación. El objetivo era demostrar que pequeñas acciones individuales pueden generar un gran impacto colectivo. "Queremos que entiendan que, desde nuestra pequeña aportación, podemos cuidar el planeta y conseguir que sus recursos naturales duren muchos años", señalaron las organizadoras.
Tras superar la prueba del reciclaje, llegó el turno de la creatividad. Con botellas de plástico vacías, los participantes elaboraron sus propias manualidades, descubriendo que reutilizar también significa imaginar nuevos usos para objetos que parecían haber terminado su vida útil.
La jornada continuó con un espacio de juegos fabricados íntegramente con materiales reutilizados: un memory, un Tetris construido con cajas de huevos, una canasta de baloncesto o varios juegos de palabras demostraron que el ocio también puede ser sostenible.
Para las impulsoras de la actividad, el verano es un momento especialmente adecuado para reforzar estos hábitos. "Fuera de la rutina visitamos playas, montes o parques y es importante que entiendan que las normas para cuidar el entorno no cambian. Incluso pueden animar a otros a recoger aquello que se ha quedado en el suelo", afirmaron.
Más allá de aprender a separar residuos, el mensaje consistió en reducir antes que reciclar e incorporar estos hábitos al día a día. Porque, como comprobaron los pequeños durante toda la mañana, cuidar el planeta también puede empezar con una botella vacía, una caja de cartón y muchas ganas de jugar.


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