Espacio H se llena de cuentos, marionetas y creatividad

El cuentacuentos Los animalitos del bosque reunió a varias familias en Espacio H con una propuesta participativa en la que se trabajaba narración, manualidades y valores como la cooperación o la resiliencia

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Las familias descubren la historia de Los animalitos del bosque en una sesión creativa y participativa en Espacio H de Heraldo de Aragón junto a Espacio Boteral.
Las familias descubren la historia de Los animalitos del bosque en una sesión creativa y participativa en Espacio H de Heraldo de Aragón junto a Espacio Boteral.Aranzazu Navarro

El bosque no estaba lejos. Bastó un ratón llamado Melocotón, una casita azul y la voz de Alicia Hernández para que Espacio H se transformara, por una hora, en un lugar donde la imaginación mandaba más que el reloj. El pasado 1 de julio, este espacio de HERALDO acogió una nueva sesión familiar del cuentacuentos Los animalitos del bosque, una propuesta de Espacio Boteral que reunió a decenas de niños y niñas acompañados por sus familias en una mañana pensada para aprender, jugar y crear. 

Desde el primer momento se produjo una simbiosis evidente entre el entusiasmo de la narradora y la atención expectante de los más pequeños, quienes construyeron un ambiente de escucha activa donde cada palabra abría la puerta a un nuevo personaje. 

La historia arrancó en un bosque soleado, con la llegada del ratoncito Melocotón a una casita azul. Pronto aparecieron la gallina Nina, la rana Juliana, la ardilla Pilla o la mariposa Rosa, que fueron sumándose a una convivencia tan curiosa como entrañable hasta la irrupción de un gran oso que, aunque destruyó la casita por sus grandes dimensiones, hizo que entre todos construyeran una nueva para poder vivir juntos y en paz.

Esta historia, tal y como confirmó Alicia, habla de cooperación, inclusión y resiliencia. "Es una historia en la que los personajes van sumando fuerzas para resolver un problema común, y eso permite que los niños entiendan de forma muy natural el valor de ayudarse entre todos y reconstruir cuando algo falla", sostuvo la narradora. 

Después de este primer tiempo de cuentacuentos, los más pequeños pudieron crear sus propias marionetas con papel y cartón reciclado. Junto a sus familias pasaron de espectadores a creadores, dando forma a sus propios personajes y prolongando la historia con sus manos sin dejar de aprender. "Me gusta que, además de escuchar la historia, luego sientan el gusanillo de crear su propio mundo", explicaba Alicia Hernández, quien planteó la actividad como una invitación a imaginar desde lo colectivo. Al mismo tiempo, subrayó que "la idea es que no solo escuchen, sino que sientan que ellos también pueden construir historias, personajes y mundos propios". "Es una forma de despertar la creatividad desde lo cotidiano", agregó. 

Más allá del cuento, lo que ocurrió en Espacio H fue un pequeño ejercicio de comunidad en donde diferentes familias compartieron tiempo, los niños descubrieron la narración oral como juego y se recordó que, a veces, la imaginación también se aprende en grupo, pero siempre con los ojos bien abiertos.

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