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Las emociones hablan: un taller para descubrir qué proyectamos
Luis Riquelme llevó a Espacio H una experiencia emocional y participativa para descubrir cómo los miedos, patrones y emociones condicionan la manera de comunicarnos y presentarnos ante los demás.
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Las máscaras presidían la sala antes incluso de que comenzara el taller. No estaban allí por casualidad, sino porque eran la primera pista del taller ‘Tu voz cuenta tu historia: descubre qué emoción estás proyectando’, un encuentro impartido por Luis Riquelme que tuvo lugar el 12 de mayo en Espacio H.
Como explicó, todos interpretamos un papel en nuestro día a día: "Las personas pasamos por la vida con diferentes caretas, que están alimentando nuestras emociones de una forma u otra y estamos todo el rato interpretando".
Con el ánimo de que el público se convirtiera en protagonista, este coach emocional les invitó a levantarse y mirarse unos a otros. Después cambiaban de pareja y pasaban a los saludos, al choque de manos y a las risas. Este ejercicio, aparentemente sencillo, terminó revelando cómo cambia la energía y la emoción según la interacción y cómo muchas veces actuamos en automático.
"La voz no es solo lo que decimos, sino cómo nos presentamos", explicó Riquelme, quien advirtió que "una cosa son las emociones y otra el estado". "La emoción es una reacción fisiológica del cuerpo y responde a cómo nos sentimos en un momento determinado. Si eso se mantiene todo el día, pasa a ser un patrón", aseguró.
A partir de ahí, los participantes tomaron una rueda de emociones colocada en sus asientos y pusieron nombre a aquello que sentían. Tristeza, ira, miedo, asco o frustración dejaron de ser conceptos abstractos para aterrizar en experiencias personales. "Las personas que mejor gestionan sus emociones son las que saben etiquetar lo que les pasa", defendió Riquelme, además de afirmar que "estamos acostumbrados a decir ‘bien’ o ‘mal’, y eso es muy limitado porque cuando la mente solo divide entre esas dos cajas, todo lo que no entra en la de ‘bien’ acaba convirtiéndose en sufrimiento».
El público tuvo que enfrentarse entonces a situaciones reales vinculadas a emociones concretas. Cada ejercicio obligaba a recordar, verbalizar y observar cómo reaccionaba el cuerpo al revivir determinados momentos y a escuchar a la persona que tenían enfrente. En ese proceso, Luis Riquelme compartió también parte de su historia: "Desde la infancia vamos construyendo lo que somos. Pero si algo nos limita a ser la persona que queremos ser, hay que trabajarlo, no esconderse". El taller dejó claro que las emociones no solo condicionan cómo nos sentimos, sino también cómo hablamos, cómo nos relacionamos y cómo vivimos. "Tenemos el poder de reescribir la historia y contarnos otra cosa", concluyó, ante una sala que se fue con menos máscaras y muchas más preguntas sobre sí misma.
"Si algo nos limita a ser la persona que queremos ser, hay que trabajarlo, no esconderse"


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