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Bares, qué lugares... para salir de marcha por Zaragoza en los noventa

Bares, qué lugares... para salir de marcha por Zaragoza en los noventa

La noche en la capital aragonesa estaba dividida en varias zonas de bares, según la edad, el gusto musical e, incluso, la indumentaria que se llevara.

Bares del entorno de la calle de Moncasi.
Bares del entorno de la calle de Moncasi.
Heraldo

Tomando como punto de partida los cañones de la Glorieta de Sasera o las escaleras del edicio del Paraninfo (conocido durante años como antigua facultad de Medicina), arrancaban las veladas nocturnas en Zaragoza en la década de los noventa. Y si es de los que puede afirmar orgulloso que ‘Yo fui a EGB’ seguro que suscribe que aquellas noches dieron mucho de sí.

Especialmente por su gran variedad. Había zonas de marcha que, dependiendo de la edad, del gusto musical o, incluso, de la indumentaria elegida para la ocasión, albergaban a uno u otro público. Por un lado, las calles de León XIII, General Sueiro (hoy Lacarra de Miguel) y Madre Vedruna reunían a los pipiolos que empezaban a descubrir las posibilidades de la noche zaragozana con Green, Lucas, Cocoa o Vips Vaporus (y la interminable lista de nombres de sus locales secuela).

Al ir cumpliendo años, las preferencias a la hora de salir de marcha se concentraban en el entorno de la calle de Moncasi. El Rollo acogía una franja de edad más amplia y ofrecía una variada oferta musical donde tenía cabida todo: desde los grandes conciertos del Devizio hasta la música española del Chelus, pasando por el incipiente ‘grunge’ del Limbo y el rock en castellano del Atrio, entre una veintena de propuestas. No había coche al que se le ocurriera atravesar Moncasi en fin de semana, porque hordas de jóvenes impedían el paso. Y eso, que por entonces, la gente fumaba dentro de los bares.

Seguíamos creciendo para hacer parada en otro lugar emblemático de la noche zaragozana, que sigue siendo una referencia: el Casco Viejo, el lugar ideal para bailar hasta que el cuerpo aguante... que solía ser a primera hora de la mañana porque las restricciones horarias nunca fueron características de la época. Junto a él, las calles del entorno de San Miguel se convertían en una interesante lanzadera, ¡cuántas cosas sucedían en una calle tan pequeña como la de Comandante Repollés!

... y mucho más

Quien piense que con esto ya estaría todo, se equivoca, así que... ‘¡no se vayan todavía, aún hay más’, como decía Super Ratón. No se puede terminar este recorrido por la noche zaragozana sin mencionar la calle de doctor Cerrada y sus animados aledaños, donde la gente se movía al ritmo de la música de la lista de los 40 Principales.

Y qué decir de la zona de la Universidad, con salas como la de El Sol y bares como La Luna, muy cerca de aquella genuina zona ‘heavy’ del entorno de la calle de María Claret. Y cómo no mencionar Pachá, la discoteca de la calle de Sevilla, las pachangadas de los bares de Zumalacárregui o el auge del ‘indie’ en la calles de Vasconia, La Paz y Bolonia...

En fin, nostalgias aparte, se hace saber a las generaciones afectadas por lo que fue la ‘movida zaragozana’ que la próxima quedada nocturna será el sábado 15 de diciembre en el pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza con el espectáculo ‘Yo fui a EGB la Gira’.

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