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Nonaspe y Maella, unidas por un rico pasado histórico

Nonaspe y Maella, unidas por un rico pasado histórico

Las dos localidades, que forman parte de la comarca del Bajo Aragón-Caspe, son el lugar ideal para la práctica de actividades relacionadas con la naturaleza.

Vista panorámica de la localidad de Maella
Vista panorámica de la localidad de Maella
Ayto Maella.

Situada en la depresión del Ebro, la localidad de Nonaspe es un enclave natural de gran belleza, bañado por las aguas de los ríos Algás y Matarraña. Un rincón privilegiado que presume, además, de un rico pasado histórico. Una prueba de ello es su castillo, fechado en el año 1133, y que fue fortificado por Alfonso I el Batallador. Posteriormente, pasó a manos de los templarios y los sanjuanistas.

Junto al castillo, sobresale la iglesia parroquial de San Bartolomé, con retazos del gótico, y su popular ermita de la Virgen de Dos Aguas, lugar de peregrinación de vecinos de la localidad y también de otros pueblos próximos que acuden a visitar a su patrona en romería, todos los años, el primer domingo del mes de septiembre.

Nonaspe cuenta con varias rutas senderistas y de BTT que permiten conocer su entorno natural donde llaman la atención parajes tan singulares como ‘La Roca del Saladar’ y el ‘Castellet de Faió’.

Otro castillo singular de la zona es el de Maella. Construido en lo más alto de una loma cortada por el cauce del río Matarraña, sus ruinas siguen conquistando la imaginación de todos cuantos se acercan a conocer el lugar de nacimiento del escultor Pablo Gargallo, en cuya casa natal se levantó un museo en su honor.

Allí, en las mismas estancias que vieron crecer a este genio de los materiales, se localizan obras que permiten hacerse una idea de la evolución de su arte hacia el cubismo y otras tendencias. Una visita que puede completarse con el recorrido por las bodegas restauradas del castillo.

Un poco más alejada del núcleo urbano, se encuentra la ermita del Cristo de la Zarza, y las ruinas del monasterio trapense de Santa Susana, del que se conservan la capilla y la torre. Otro edificio religioso que bien merece una visita es la ermita de Santa Bárbara, cuya actual construcción comenzó en 1759 gracias a las ayudas y limosnas de los vecinos de la localidad.

El apunte

Una torre con mucha historia: la famosa Torre del Reloj de Maella, que fue levantada entre los siglos XI y XII, es el elemento arquitectónico más antiguo del municipio. Construida en dos etapas, a sus veinte primeros metros románicos le suceden otros veintiocho metros de estilo mudéjar. Una pieza de gran valor y un orgullo para sus vecinos. El legado generacional: el museo etnológico ‘Amics de Nonasp’, creado por la asociación cultural ‘del mismo nombre, que se ha dedicado a recuperar y restaurar parte del legado de los antepasados de la localidad, muestra en sus diferentes plantas una gran variedad y cantidad de objetos de otras épocas. Así, por ejemplo, en la zona de calle se localiza una muestra de las herramientas de labranza que se usaban para los diferentes trabajos del campo.Anota en el calendario

Una ‘sartené’ con mucha historia: todos los años, el fin de semana mas próximo a San Jorge se celebra en Maella el Concurso de la Sartané Maellana. Este año ha tenido lugar la XV edición. El Viacrucis de miércoles santo de Nonaspe: la Cofradía de la Piedad realiza el Miércoles Santo el tradicional Viacrucis Aragonés, en el que los cofrades recorren las calles del pueblo al son de tambores y bombos. En cada estación se detienen y se canta una jota.Ir al especial 'Impulsa Aragón'  

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