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Cuando las hormonas suben y bajan

Engranaje
Engranaje

La segregación de estrógenos y progesterona varía con las diferentes fases de la vida reproductiva de la mujer y repercute al dormir, como se recoge en diversos artículos publicados por el Instituto de Investigaciones del Sueño.

Así, durante la menstruación, es posible que el dolor uterino altere el sueño y cause fatiga durante el día. Igualmente, suele disminuir el hierro en la sangre, de manera que una dieta rica en este mineral puede contribuir al bienestar, también durante la noche. Para dormir mejor, también se recomienda hacer ejercicio durante el atardecer.

Ya en el embarazo, el 68% de las mujeres presentan algún tipo de problema relacionado con el sueño, debido en gran medida al aumento en la secreción hormonal. En el primer trimestre, este cambio biológico produce somnolencia diurna y, quizá, alguna que otra molestia añadida.

En el segundo, se advierten los movimientos fetales y, aunque es esta una sensación muy emotiva para la madre, puede llegar a alterar el sueño.

Por último, la recta final del embarazo se caracteriza por la dificultad respiratoria y los calambres en las piernas, lo que puede empobrecer la calidad del sueño. Esta posibilidad hace que se les recomiende a las gestantes más descanso y un ritmo de vida reposado para compensar el vaivén hormonal.

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