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¿Qué se le pide a un equipo de descanso?

Colchones
Colchones

Primero fue la lana, luego el muelle, después el látex, más tarde la viscoelástica y ahora... ¿qué tecnología toca?, cabría preguntarse. Ante esta cuestión, Pikolin ha decidido dirigirse directamente al consumidor, que es quien toma la decisión de compra final, para saber qué aspectos valora en un equipo de descanso.

Los resultados de estos tests de mercado son reveladores. Llama la atención que la tecnología no se encuentra entre las preferencias de los usuarios. Incluso se apunta que profundizar en detalles técnicos puede retrasar la compra. Dichos resultados se exponen a continuación por orden de importancia:

1. Confort. Son los usuarios los que deciden si quieren un colchón duro o blando, desde un punto de vista subjetivo.

2. Acogida. Por lo general, se busca que el colchón sea firme y suave a la vez, porque permite que la espalda esté bien posicionada y que no exista presión superficial.

3. Que no se mueva. Se quiere evitar el llamado efecto ‘hamaca’, por el que los durmientes son atraídos hacia el centro del colchón, y que los movimientos que se producen en una parte de la cama se perciban en la otra.

4. Que no dé calor. Especialmente los hombres, que se declaran más calurosos, buscan un colchón que respire bien, con un tejido transpirable y un núcleo que permita la circulación del aire.

5. Marca/Seguridad. Los consumidores buscan comprar marcas líderes, por la seguridad y seriedad que transmiten. Y además depositan su confianza en comercios con una imagen respetable.

6. Estética. La elección del tejido, las etiquetas, los laterales y el diseño del acolchado son claves para decantarse por un producto. Asimismo, cuenta cómo se exponga y se presente en la tienda.

7. Disponibilidad. Una vez que el cliente encuentra lo que iba buscando, quiere disponer de ello ya. Es un reto para los fabricantes ofrecer un servicio ágil en el tiempo para que no se enfríe la decisión del comprador.

8. Precio/Valor. El cliente, obviamente, da importancia al coste del producto, aunque resulta interesante observar que no se encuentra entre sus prioridades. Podría concluirse que el precio es importante, pero no determinante.

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