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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

con 'the river and the stone'

Morgan aguanta el tipo

El grupo emergente más notable del panorama pop español de la última década publica su tercer álbum de estudio y tocará en el próximo festival de jazz de Zaragoza

La cantante y pianista Nina, al frente de Morgan
La cantante y pianista Nina, al frente de Morgan
Archivo promocional Morgan

Aguanta, aguanta muy bien el tipo Morgan. Su tercer álbum de estudio, The River And The Stone, nacido poco menos que en unos ‘ejercicios espirituales’ o comunales en una casa francesa durante el confinamiento, sigue las directrices sonoras que le han distinguido en la última década, reforzando su estatus de grupo sólido y creativo, y más en este páramo sonoro en que nos ha tocado vivir; una de las mejores cosas, en definitiva, que le ha pasado al pop nacional en los últimos tiempos.

Quiere decir que aquí no hay trasposición alguna de aquellos maravillosos Home o Sargento de hierro, e incluso de aquel funky-disco bailón que fue Another Road. Eso hubiera sido quizá lo fácil y lo que seguramente le demandarán algunos, pero el quinteto, sin perder peso creativo y calidad, ha tirado por otros derroteros, dígase, por ejemplo, por los del rock setentero más fuerte, caso de piezas como Paranoid Fall o A Kind Of Love donde hay trazas, ¿ein?, de los mismos Deep Purple de Fireball (Strange Kind Of Woman), sin probablemente ellos no saberlo ni buscarlas. No sé, habría que preguntarles.

Y lo bueno es que en este nuevo disco aguanta el tipo, no repitiéndose, abriendo nuevas ventanas sonoras, navegando por un río distinto al de los dos discos anteriores, sin chocar con roca alguna, y rearmado con su despliegue instrumental, ya peculiar: una pianista y cantante como la extraordinaria Nina, un guitarrista versátil y virtuoso cual es Paco López, un sutil y musculoso teclista, David Schulthess, amén de una comedida, pero contundente, base de ritmo llevada por Ekain Elorza a la batería y el bajista y apicultor  Alejandro Ovejero, sustituido este año por Alejandro Climent.

Es más, hasta ha desaparecido aquel hálito gospel y soul de los dos discos anteriores y hasta los arreglos de metales y coros a lo The Sweet Inspirations de aquellos discos, que no solo sorprendieron, sino que le dieron sello distintivo. Pero lo que sí permanece inalterable es su ingenio compositivo, su buen gusto, su consistencia sonora, su habilidad para dar a luz canciones intergeneracionales, para aficionados de hoy y de ayer, para amasar un deslumbrante sonido pop y rock sin fecha de caducidad.

Ah, y también, como se habrá percibido en este vídeo, persisten ecos guitarreros y ambientales de corte pinfloydiano como es el caso de esta Alone (cuando la pieza se pone brava), pero, ya digo, este es un paso nuevo sin perder identidad, una amalgama de canciones inmarcesibles que asientan sus bases sonoras, el pasado en el presente de manera deslumbrante, remachando, pese a este distanciamiento con los dos discos anteriores, “el eco amplificado y limpio del pasado, un restallido emocional que abre las carnes, sin tiempo ni edad, solo de buena música pop”, como resaltaba en la primera entrada que dediqué al grupo, allá por noviembre de 2019. 

Para colmo, el grupo madrileño ha culminado este segundo año pandémico con un excelente álbum grabado en directo en el circo Price en 2019 y editado en enero pasado (lástima no haberlo recogido también en DVD), mostrando así de forma incólume lo que es en esencia Morgan y de lo que es capaz de ofrecer tanto en estudio como en directo. ¿Se muere el rock? No, rotundamente, no. Renace la mediocridad con más fuerza que nunca (¡maldito reguetón y otras malas hierbas!), campa a sus anchas el arte líquido de nuestro tiempo, pero no mueren las ideas creativas, las buenas voces, los buenos instrumentistas, las canciones sólidas, siempre eternas como las de Morgan. Forever.

Por cierto, el próximo día 18 de noviembre los tendremos por Zaragoza. Los han incluido fuera de cartel del próximo festival de jazz de la ciudad, que con tan buen tino lleva la productora Siamm dentro de las posibilidades de este tiempo, y resulta una idea excelente enriquecer el festival con propuestas alejadas del espíritu más primigenio del jazz, como se están abriendo los carteles del género desde hace ya varios años. Y a fin de cuentas tampoco está alejado Morgan, aunque a algunos les suene extravagante esta afirmación, del jazz: en el fondo beben y se nutren de clasicismo. Como lo hace el jazz. Un gozo que sigan desfilando por la pasarela del pop nacional con tan buen gusto y estilo. Eso, manteniendo el tipo. 

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