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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

¿Hay crisis de ideas en el pop-rock actual?

Es absolutamente cierto y palpable el aluvión de discos y de nuevos grupos de pop y rock que llegan al mercado cada mes. Y eso, con la dichosa crisis discográfica y económica que diluvia. Mucha cantidad, pero, ay, la calidad, el interés que en su mayoría despiertan estos recién llegados...

Confieso que cada vez me cuesta más hacer una selección potable con la que salir cada semana a la página de discos que edita Heraldo de Aragón los sábados. Todo lo contrario de lo que me ocurría en los años 90, y no digamos en los ochenta, donde los buenos discos se me agolpaban al lado del giradiscos esperando su turno de salida. Un paraíso de novedades.

Y no, no me vengan con la típica filípica acusatoria del crítico con las neuronas envejecidas, que no cuela, porque uno -siguiendo una viciosa costumbre de muchos años- se rompe los oídos y los párpados buscando material, leyendo revistas y webs, acudiendo a las tiendas de Internet, auscultando el material promocional… y cuesta, cuesta mucho. Seguramente por colocar el listón alto y por no transigir con cualquier cuchipanda, o sea, por respeto sobre todo a los lectores del periódico y por extensión a los de este blog; por no dar, en definitiva, gato por liebre, algo extendidísimo en la prensa musical.

Ay, si hiciéramos inventario de todos aquellos discos y grupos ensalzados por determinadas revistas del ramo hace, no ya diez o quince años, sino anteayer mismo: no queda casi ni uno, ni rastro. Grupos volátiles, sin poso. Fundidos a los cuatro días de salir porque, pese a los voceros, nada consistente ofrecían. ¿O alguien piensa que un artista o grupo con canciones y música de fuste no tendría al menos su década canónica de gloria como la tuvieron los Beatles, pongamos por caso y como medida temporal de la fama y la pervivencia? Quiá. Ni dos ni tres años. Quemados en nada por su futilidad.

Jueguen a un divertido juego, si les es posible, vamos si poseen la colección, por ejemplo, de Rock de Luxe. Cojan uno o dos números de hace tres o cuatro años, o si quieren divertirse (o ruborizarse) más, de hace diez: ¿dónde fueron a parar todos (o casi todos) aquellos nombres subidos a la peana con una frivolidad insultante? Al olvido más absoluto.

Estiren el juego a algo más inmediato, a las listas de lo mejor del año 2012, que ya han publicado algunos medios y algunas webs dedicadas a bendecir lo último porque sí, por tratarse de grupos indies nuevos y jóvenes, que eso curiosamente es un valor que en este sector cotiza sobremanera, por encima de calidades. En muchos casos, sobre todo cuando se llega a la zona de los 'diez mejores', no digamos 'el mejor', producen perplejidad, por no decir otra cosa más cruel.

Con ello no quiero ser derrotista, sino realista. Hay, por supuesto, cosas interesantísimas, grupos nuevos de pop y rock con discos excelentemente trabados, con ideas, con canciones magníficas o, cuando menos, atractivas –no quiero inventariar nombres, que sería para otra entrada, aunque ahora mismo, mientras escribo, me regalo los oídos con el segundo disco de The Vaccines- pero la parva mayor es decepcionante. ¿O tu ración semanal de discos nuevos y de calidad es tan apretada que sufres empacho? O al contrario, ¿te cuesta encontrar un disco de un grupo nuevo o seminuevo que te enganche para días y meses? ¿Hay, en conclusión, crisis de ideas, de canciones, en el pop-rock actual?

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