Despliega el menú
Blog

Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

Tom Waits: fugitivo de sí mismo

Cuesta, sigue costando, enfrentarse a 'Swordfishtrombones', 'Rain Dogs' y 'Frank's Wild Years', la trilogía de oro, y a la vez más retorcida, de Tom Waits. Hay que hacer un gran esfuerzo para entrar en el mundo de oscuridades y perdedores del californiano, en ese mundo que él denomina de 'emociones terribles' y en el que las canciones se alejan de los convencionalismos del pop, chirriando, punzando la piel del oyente a base de una rítmica tribal y escueta y de unos arreglos ásperos, complejos, inusuales. Esfuerzo que, por otra parte, exigen muchas otras músicas, y que al final recompensa. La música no es siempre  un chupa-chups y si se tiene paciencia e interés, ante artistas difíciles se llegan a descubrir hermosos paisajes emocionales.

En el caso de Tom Waits, canciones como 'In The Neighborhood', 'Just Another Sucker On The Vine', 'Down, Down, Down', 'Singapore', 'Tango Till They're Sore', 'Hang Down Your Head', 'Time', 'Gun Street Girl', 'Blind Love', 'Down Train', 'Anywhere I Lay My Head', 'Innocent When You Dream', 'I'll Be Gone' (que le pregunten a Bunbury de dónde sacó la inspiración para 'El extranjero'), 'Yesterday Here' o 'Cold Cold Ground', todas ellas de la mentada trilogía, por no irse más atrás a rumiar el blues, el jazz y el cabaré en que envuelve sus desesperadas letras, aunque desde hace tiempo reniegue de aquella etapa (“insoportable: arreglos convencionales, voz forzada”). (Recupero, por cierto, un artículo que hice en 1985 para el 'Semanal Heraldo' cuando todavía Waits era apenas conocido en España y su discografía ni se había publicado al completo. Pinchar aquí:Tom Waits).

Waits enterró su profunda dipsomanía, combustible de muchos de sus grandes discos de los setenta y luego de la mentada trilogía. Aun así, su voz sigue sonando etílica, dura, como una coz en el vientre. Hace daño, si no se está preparado para recibir golpes como los que suelta nada más empezar su nuevo álbum, 'Bad As Me', con dos canciones brutales: 'Chicago' y 'Raised Right Men'. Blues cubista, dicen. Fiereza cortante que surge de nuevo al llegar  la canción que da título al disco, con un trombón afilado y un ritmo martilleante. Waits, fiera herida. Y en 'Hell Broke Luce',  chamán en  una fiesta tribal. Su canto roza el 'spoken word', otra coz en el estómago.

Pero frente al daño auditivo que en algunos novicios puedan provocar estas canciones, el californiano abre también el armario de la exquisitez y, embadurnándose en ternura y sosiego, alienta algunas de las baladas más tristes y bellas de su discografía, caso de 'Last Leaf' (Keith Richards le dobla la voz), a la altura de las que dejó en 'Mule Variations' (1999) -'Hold On', 'Cold Water', 'Pony', 'Picture In A Frame', 'Georgia Lee', 'Take It With Me y 'Come On Up To The House'-  o 'Alice' (2002), todo él plagado de baladismo. Debajo de algunas está el Elvis más tierno y enamoradizo, el de 'Love Me Tender'; en otras, caso de 'Kiss Me', es la misma Billie Holiday la que le insufla su canto dolido, en tanto que en 'New Year's Eve', con el acordeón subrayando en primer plano su voz, asoma una melancólica brisa de frontera.

Hasta aquí, nada nuevo, se podría decir en este disco. Lo que ofrece Waits en estas canciones ya se ha oído antes, más o menos. Donde llega lo más novedoso es cuando recurre, como el Dylan último, a la música americana de la pre y postguerra  para aplicarle su filtro particular. Es el caso de 'Satisfied', ahormada en el blues de los añejos cantantes rurales o su peculiar visión del rockabilly clásico en 'Get Lost', cortante, espasmódica.

Siete años después, junto a su mujer Kathleen Brennan quien no solo ya no deja que el piano beba sino que cuida las cuentas corrientes y compone, Tom Waits, no tan abiertamente como Dylan, ha mirado a la música tradicional americana, y de nuevo ha pintado otro lienzo de deslumbrantes luces y duras oscuridades. Sigue siendo fugitivo de sí mismo y de las convencionalidades. Un genio. Si ya le conoces bien, adelante por este nuevo y magnífico disco; y si no, también, tomando eso sí las debidas precauciones y la debida paciencia, aunque para esta que dejo no hay que hacer mucho esfuerzo. ¡Qué delicia!

http://www.youtube.com/watch?v=nw5sgek7rNw

Etiquetas
Comentarios