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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

Red Hot Chili Peppers, luciendo marca

Nada de juegos artificiales, nada de riesgo. A lo seguro. La salida por segunda vez del guitarrista John Frusciante, y cinco años después, del denso 'Arcadium Stadium', podrían esperarse unos RHCP más atrevidos, novedosos, incluso revolucionarios. Pero mejor dejar las cosas como estaban, aunque haya nuevo guitarrista. Mejor mantener los hábitos sonoros pasados para no tropezar o provocar desbandadas de fans. Da esa sensación escuchando este retorno. Los californianos están en su sitio, en su estilo, sin más aditamentos y sin menos ornamentos. Luciendo su marca de siempre, pero sin convulsiones ni extraños virajes.

Tanto es así que Flea y compañía lejos de ir a buscar un guitarrista que dirigiera una presumible revolución para alejarse del viejo sonido, han elegido a un guitarrista seguro, casi un doble de Frusciante, Josh Klinghoffer, no en vano este ha colaborado con el mismo Frusciante y ya le sustituyó en el tramo final de la último gira. Durante tiempo ha sido sideman de PJ Harvey.

Así que estamos ante un décimo álbum que algunos dirán que ni 'chicha ni limoná', pero que en realidad es RHCP en su más pura esencia. Imposible que defraude, tampoco que propulse las endorfinas a espacios siderales. No es un nuevo 'Blood Sugar', y ni tan siquiera hay una réplica a aquella martilleante, brutal, 'Give It Away'. Un terreno neutro para desplegar un friso de canciones previsibles pero siempre musculosas, tanto si se trata de baladas como de ese funk-rock macizo, marca de la casa. Josh Klinghoffer toca la guitarra al modo Frusciante, aunque añadiendo más frescura, el cantante Anthony Kiedis es tan reconocible como el careto de Mick Jagger, las armonías vocales están muy cuidadas y sobre todo el tandem Flea-Chad Smith  hacen pupa con sus trallazos de bajo y batería, especialmente el primero, que hay un momento en que se lanza de cabeza al fraseo jazzístico, como a una piscina olímpica.

Como novedades centelleantes, la slide a lo Harrison de 'The Adventures Of Rain Dance Maggie', los dulces coros femeninos de 'Meet Me At The Corner', la canción más sensible del disco junto a 'Brendan's Death', dedicada al propietario de un famoso bar de Los Angeles, el funk desgarbado a lo Talking Heads de 'Dance, Dance, Dance, Dance', las trompetas mariachis de 'Did I Let You Know”...

Son brochazos interesantes, curiosos, pero que para nada cambian el rostro de los californianos, si es que alguien esperaba, que tras los cambios y el tiempo transcurrido, iban a volver con una cara nueva. Y eso que el arranque distorsionado del disco con 'Monarchy Of Rose' parece avanzarlo. Mejor, por otra parte, así, que más vale pájaro en mano…

Por cierto, si alguien encuentra un buen vídeo de este álbum, que ponga el enlace y ya lo añadiré oficialmente. Parece que andan remisos a la promoción y no digamos a la piratería...

Gracias a "Subido el 18 de agosto"

http://www.youtube.com/watch?v=RtBbinpK5XI&feature=channel_video_title

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