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Blog - Los desastres de la guerra

por Gervasio Sánchez

ALVARO URIBE LAVA MEJOR (I)

1 BOGOTA CONTROLES ELECCIONES
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Bogotá (Colombia)

El presidente Álvaro Uribe lleva meses maniobrando con el objetivo de conseguir un tercer mandato y convertirse en el presidente más longevo de la historia colombiana. Desde que Colombia alcanzó su independencia hace casi dos siglos, sólo Simón Bolívar, entre 1819 y 1830, y Rafael Nuñez, entre 1880 y 1891, fueron reelegidos como presidentes.

Uribe ya ha conseguido que el Senado y el Congreso apoyen su plan de reelección y sólo le queda un escollo: la Corte Constitucional. Si ésta no lo remedia, el próximo presidente de Colombia volverá a llamarse Uribe porque hasta sus más encarnizados enemigos reconocen que ganaría de nuevo con mayoría absoluta.

Sorprende que un presidente tan polémico como Uribe quiera volver a figurar como candidato en las elecciones de mayo de 2010. Sorprende que los colombianos quieran votar de nuevo a un presidente con un pasado tan oscuro que muchos vinculan con el narcotráfico y el paramilitarismo. Sorprende que ninguna fuerza política haya sido capaz de preparar una alternativa electoral con posibilidades de triunfar durante los más de siete años de uribismo.

Colombia siempre ha sido un país de excesos. El conflicto armado es tan antiguo que su inicio se pierde en la noche de los tiempos. El desplazamiento masivo afecta a millones de colombianos. Los desaparecidos se acumulan en cifras escandalosas mientras que los crímenes sin resolver convierten al país en el paraíso de la impunidad. El narcotráfico y el paramilitarismo es ya parte de la esencia del estado. La reelección por tercera vez de Uribe es el nuevo exceso del país.

Hay tres palabras que baten records en el Google cuando acompañan a Uribe: paramilitarismo, narcotraficante y asesino. Hablamos de millones de entradas. Hay entradas que son pura bazofia. Pero otras le acusan de vinculaciones muy graves con el narcotráfico y el paramilitarismo. En otras aparece el presidente enfrentándose a sus detractores con un estilo poco diplomático o amenazando a sus funcionarios.

Algunos videos desprenden una tensión que corta el aliento. Miren sino el enfrentamiento de más de diez minutos  con el periodista Daniel Coronell que se produce en una radio colombiana. La presentadora le lee al presidente el inicio de una columna del periodista: “Cada vez que alguien se atreve a remover el pasado del presidente él apela a la misma estrategia. Monta en cólera y llama a la emisora de sus preferencias. Hace señalamientos para criminalizar a quien investiga. Explica exactamente lo que nadie le ha preguntado, evade los asuntos de fondo y garantiza un nuevo periodo de silencio sobre el tema”.

Uribe le dice a la presentadora que le gustaría escuchar las acusaciones del propio periodista. “Lo estamos llamando”, responde. “Que tenga valor cívico, que comparezca en antena, que es un periodista que le ha mentido al país en muchas ocasiones”, comenta Uribe.

Mientras espera la conexión con el periodista, la presentadora le recuerda al presidente que Coronell recoge en su artículo la información aparecida en el diario local de Medellín durante el asesinato del padre Uribe. “En aquella crónica se explicó que usted viajó a la finca donde mataron a su padre e hirieron a su hermano en un helicóptero del narcotraficante Pablo Escobar”, le lee la conductora del programa.

A continuación interviene el periodista Coronell en directo. Se produce varios cruces de acusaciones. Coronell le recuerda al presidente que “me fui del país por amenazas de muerte contra mí y mi familia en las que estaban implicadas personas muy cercanas a usted, algo que ya ha sido probado judicialmente”, y le confirma que recibió una beca por petición expresa del Comité para la Protección de los Periodistas, “organismo que usted conoce porque varias veces ha recibido a sus dirigentes”.

Uribe lleva más de 25 años intentando lavar un pasado que le vincula con Pablo Escobar,  el narcotraficante más famoso del mundo, muerto en diciembre de 1993. Desea pasar a la posterioridad como el mejor presidente de Colombia y no acepta que nadie se interponga en el camino. Todo lo que no le conviene es mentira o literatura mágica.

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