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Sucesos

Medio siglo de una tragedia que se ocultó

El próximo 10 de febrero se cumplirán 50 años del pavoroso incendio que arrasó tres vagones del tren correo Madrid-Barcelona a su paso por Grisén. Renfe informó entonces de que hubo 30 muertos, pero los documentos oficiales desvelaron que realmente hubo entre 60 y 70

Ramón J. Campo 02/12/2014 a las 06:00
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María Navarro, con la foto de su sobrina Josefa Mora Navarro, de 6 años, que falleció en el tren.Oliver Duch

El pueblo sabe que hubo más muertos de los que se dijo tras el accidente. El sumario estuvo secreto mucho tiempo. La gente acudió a ayudar a los heridos y consolar sus lágrimas". Así describe el alcalde de Grisén, Juan Millán, la catástrofe ferroviaria ocurrida en este municipio el 10 de febrero de 1965. Pronto se cumplirá el 50 aniversario, y Millán prepara un homenaje a los fallecidos de aquella tragedia cuyas consecuencias ocultaron el Gobierno y Renfe. Ayer se reunió con la novia de un soldado de Cortes (Navarra) que salvó a varios niños sacándolos por las ventanillas pero murió al caérsele el tejado del vagón. Quedó carbonizado, como la mayoría de los fallecidos en los tres vagones de madera de tercera clase que ardieron como teas.

Mientras Renfe informó entonces de que el tren correo Madrid-Barcelona 886 solo tenía ocupado el 42% del pasaje, todos los testigos consultados hablan de que los vagones que se quemaron iban llenos. María Navarro estuvo muchos años buscando a su sobrina Josefa Mora Navarro, Pepi, que tenía 6 años. Se crió en Zaragoza y acompañó a Madrid a su abuela, Braulia Sánchez Núñez, para ir a despedir a su padre, Manuel Mora, un emigrante extremeño que se marchaba a trabajar a Bélgica. Pensaron que era una de las pequeñas que salvó el soldado, aquel héroe fallecido, pero nunca la encontraron y tuvieron que declararla fallecida.

El jefe de la estación de Grisén en los años 90, Ángel Frechoso, desveló en HERALDO que el interventor del correo reconoció que en su diagrama de ruta (el control de los pasajeros que entraban y salían) faltaban de 60 a 70 personas, sin contar a los heridos. Pero la información oficial se quedó en 30 fallecidos, de los que solo se pudieron reconocer a cuatro porque saltaron del tren en marcha a las 6.1,5 cuando pasó por el término de Grisén (iba a 80 kilómetros por hora en la estación y el siniestro ocurrió a 1,8 kilómetros del pueblo, en el punto 316,7).

El ministro de Obras Públicas, el general Jorge Vigón, acudió a presidir el entierro de las víctimas en el cementerio de Grisén. Catorce años después, en 1979, se salvó del incendio del hotel Corona, en el que perdió a su mujer.

El fogonero de Renfe Jesús Piquero, que llegó en el tren de socorro desde Calatayud, recuerda con pavor el momento en el que empujaron el ferrocarril por el depósito de agua para apagarlo y encontraron una madre con tres hijos refugiados en un baño para evitar el fuego. "Me escondí para no verlos. Pasé unos días muy malos. Les interesaba que no se supieran cuántos muertos hubo", señaló ayer Piquero, de 79 años, quien reconoció los fuelles de los vagones y cree que el fuego no nació allí, en contra de lo que dice el informe oficial del Ejército.

Dos investigaciones

La Audiencia de Zaragoza nombró a un juez especial en el Juzgado de La Almunia (Ernesto Rodrigo de la Llave) para instruir la causa, aunque el Ejército realizó su propia investigación. Los testigos señalaron que vieron una chispa de fuego en el fuelle que unía dos vagones de madera.

De cualquier modo, los documentos que quedaban en el Ayuntamiento de Grisén (que ahora ya no están) atestiguaban que los familiares de los muertos tuvieron muchas dificultades para cobrar las pírricas indemnizaciones que dio Renfe: 250.000 pesetas (1.506 euros) si eran mayores de diez años; 100.000 pesetas o 602 euros si tenían de tres a diez años; o 50.000 pesetas o 301 euros para los más pequeños.

La médico de Grisén, Julia Martínez, atendió a los 27 heridos esa madrugada tétrica. Luego fueron trasladados al hospital Provincial y al Militar. Pero no atendió a ninguna niña. El alcalde de Grisén dice que hay "leyendas urbanas", pero el accidente no se olvida.
 




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