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Fiestas del Pilar
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PILAR 2009

Gran nivel... y mucho desierto en el podio

Una concursante espera su turno ante el monitor de la sala.
Gran nivel... y mucho desierto en el podio
diego garcía

ZARAGOZA. Es raro, pero a veces sucede. Y está en las bases; puede ocurrir. El CXXIII Certamen Oficial de Jota Aragonesa pasará a la historia por no tener a ninguna cantadora en el primer puesto del palmarés: ni entre las aspirantes al premio ordinario, ni la única que se había clasificado para optar al extraordinario. La lectura del suceso no es la falta de nivel, sino más bien la alta calidad de todos los concurrentes, sin que (a juicio de los que votaban) hubiera una voz femenina que destacara claramente sobre el resto.

La sala Mozart del Auditorio estaba de bote en bote ayer por la mañana. Hay afición, eso está claro. Doce aspirantes al premio ordinario (entre cantadores y bailadores) y siete al extraordinario se disputarían durante casi tres horas las miradas y escucha del respetable. Elena Gaspar y Jorge Salazar fueron los primeros, y el cierre correspondió a Alicia Díaz e Ignacio Martín. La rondalla de 16 músicos que acompañó a los concursantes ofreció además dos piezas: 'La bruja', de Ruperto Chapí, y 'Polca Biella Nuei', de Luis Miguel Bajén.

Variedad de registros

Entre el grupo inicial ya se adivinaba una dura pugna, aunque la actuación de Lorena Laglera en canto invitaba a señalarla como favorita. En nada la desmerecieron otras contrincantes, como María Estela Alarcón, de Pastriz, que cerró el primer turno entre las mujeres. Ramón Ayarza, de La Almunia, lo hizo entre los hombres.

Para el premio extraordinario, además de superar una severa semifinal, era necesario haber ganado el ordinario en ediciones anteriores. Los bailadores debían ejecutar dos piezas: una jotica de Andorra y otra de Zaragoza de tres coplas. La primera, más pausada y que premia la delicadeza en la técnica, arrancó grandes aplausos en el respetable, que dejó el enardecimiento para la variante zaragozana y sus finales de máxima aceleración.

Entre los cantadores (cuatro piezas cada uno) sorprendió la voz del oscense Roberto Ciria: antigua, recia, sin quiebres. Entre las tres parejas de baile, el pulso fue absoluto: Elena Algora y Jorge Elipe danzaron primero bajo los focos y lo bordaron, lo mismo que ocurrió con Beatriz Domingo y Alejandro Alonso, y su original compás de toque sordo de castañuela. Alicia Díez e Ignacio Martín, empero, acabaron conquistando al jurado.

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