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Una marioneta de quebrantahuesos 'made in Aragón' que ha criado a 55 polluelos

La Comunidad ha pasado de 38 parejas reproductoras que había hace tres décadas a más de 90. El centro de cría de La Alfranca intercambia por primera vez ejemplares nacidos en cautividad con Andalucía.

El señuelo que simula a un quebrantahuesos adulto alimenta a uno de los polluelos que se encuentra en un voladero exterior
El señuelo que simula a un quebrantahuesos adulto alimenta a uno de los polluelos que se encuentra en un voladero exterior
Toni Galan

El quebrantahuesos está más protegido o, al menos, lo tiene más fácil para seguir sobrevolando las montañas. Una defensa de estas aves en la que juega un papel primordial el Centro de recuperación y cría de esta especie en aislamiento humano (Criah) que desde 2009 funciona en La Alfranca, auspiciado por la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ), que este año cumple tres décadas de trayectoria, y el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno aragonés

Los polluelos, que nacen de los huevos que se rescatan de los nidos que tienen un alto riesgo de fracaso, son alimentados por una marioneta que simula los cuidados de una madre en la naturaleza. Una técnica con la que ya se ha criado a 55 ejemplares que han acabado viviendo en libertad y ayudando a repoblar otras zonas de España. De esta forma no solo les dan comida, sino también calor y afecto.

La primera incubación en estas instalaciones se produjo en febrero de 2009. Este miércoles, había seis huevos en las incubadoras pendientes de eclosión y cuatro que ya habían nacido. Durante los primeros días, hasta que tienen unas dos semanas, se encuentran en las salas de incubación y luego se trasladan a un voladero exterior con nidos artificiales. En todo momento están monitorizados.

"A través del señuelo simulamos la relación de un neonato con su padre o su madre y todo lo que recibe del exterior es a través de esta herramienta, nunca nos han visto u oído", explica sobre el uso del señuelo Gerardo Báguena, coordinador del proyecto Picos de Europa de la FCQ . Esta técnica de impronta natural, que se basa en replicar las condiciones de habitabilidad de la especie en la naturaleza, se importó en los años 90 de los modelos que se utilizaban para conservar el cóndor de California en Estados Unidos y el cóndor andino en Argentina.

Las crías se aíslan en este recinto del contacto humano para que se desarrollen en unas condiciones lo más parecidas a un nido real. Después, al alcanzar los 45 o 50 días de vida, pasan por una etapa de aclimatación en presencia de aves en libertad, en una plataforma instalada en el valle de Escuaín delante de un comedero. Tienen cerca de 120 días cuando llega la hora de su liberación. 

"El último pollo que ha nacido ha pesado 127,7 gramos y cuando lo soltemos en junio tendrá una envergadura de 2,5 metros y un peso de cinco kilos", comenta Báguena como ejemplo de la transformación que sufren. Hasta ahora todos los neonatos de La Alfranca han prosperado y la probabilidad de que sobrevivan el primer año en libertad es muy alta, del 93%.

Un técnico registra los sonidos que emiten las crías

Las mejoras son continuas y la semana que viene un técnico va a registrar los sonidos que hacen las crías para "estandarizar la banda en la que emiten, identificarlos y tener más acierto en saber qué les ocurre en cada momento", señala Báguena. El equipo que los atiende es capaz de interpretar lo que dicen cuando abren el pico, si tienen calor o frío, hambre o incluso miedo y necesitan compañía. Se ha hecho hasta la cesárea a uno de los huevos porque la cría tenía la cabeza entre las alas y no estaba bien posicionada para romper la cáscara con el pico.

Gerardo Báguena, de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ), muestra el funcionamiento del señuelo que simula un ejemplar adulto
Gerardo Báguena, de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ), muestra el funcionamiento del señuelo que simula un ejemplar adulto
Toni Galan

El director de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, Óscar Díez, destaca los logros del programa de recuperación del quebrantahuesos en tres décadas en el Pirineo aragonés. Las unidades reproductoras prácticamente se han triplicado en este tiempo y han pasado de 35 a más de 90 que están formadas por parejas, pero también por tríos y hasta cuartetos. En todo el Pirineo hay unos 1.200 ejemplares y en el aragonés ronda los 400.

Uno de los proyectos más novedosos es el intercambio por primera vez de polluelos con el centro de Guadalentín en Andalucía. "El objetivo es potenciar el linaje genético de las diferentes poblaciones y enriquecer y fortalecer la población española de la especie", señala Díez.

El presidente del Gobierno aragonés, Jorge Azcón, ha visitado este miércoles el centro de cría de La Alfranca junto al consejero de Medio Ambiente y Turismo, Manuel Blasco. Ha tenido la oportunidad de trasladar a uno de los polluelos desde la zona de las incubadoras hasta el nido del aviario. Ha puesto el acento en que en la Comunidad están más de 90 de las 217 parejas reproductoras existentes en España

Aragón ha cedido crías para la repoblación de otras comunidades, como Asturias, Cantabria y Castilla y León, y gracias a su solidaridad la Sierra de Gredos, el Parque Nacional de los Picos de Europa y el Maestrazgo cuentan con ejemplares de estas aves cuando hacía años que no las tenían. 

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