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Los usuarios del bus de Zaragoza asumen con hartazgo y resignación el regreso de la huelga

Los paros causan retrasos de más de quince minutos en algunas líneas mientras que en otras apenas se nota diferencia.

Pasajeros en una autobús el primer día de la huelga en Zaragoza
Pasajeros en una autobús el primer día de la huelga en Zaragoza
Guillermo Mestre

Han vuelto los paros en el bus de Zaragoza. Y con ellos las marquesinas llenas y los vehículos sin apenas huecos. Los usuarios han asumido este lunes el regreso de la huelga, que ya es la más larga de la historia del servicio, con una mezcla de “hartazgo” y “resignación”, ya casi acostumbrados tras catorce meses de conflicto en el servicio. La protesta de los conductores ha dejado tiempos de paso de más de quince minutos en algunas líneas, mientras que otras han circulado casi con absoluta normalidad.

A primera hora, coincidiendo con la entrada a los puestos de trabajo, los viajeros han tenido que armarse de paciencia y, en muchos casos, se han visto obligados a viajar apretados en autobuses llenos hasta los topes. Al mediodía, en la segunda tanda de la jornada, la situación era similar. En algunas paradas del centro, como en el paseo de la Independencia, había quien optaba por otro medio de transporte ante las largas esperas, que han rondado los quince minutos en algunos casos, como en la línea 21 en dirección a la plaza de Mozart. En la 38 hacia Bajo Aragón se han llegado a alcanzar los 25 minutos, aunque no ha sido lo más habitual.

Los paros causan retrasos de más de quince minutos en algunas líneas mientras que en otras apenas se nota diferencia

“Entiendo que hay motivo y como no tengo que trabajar no me importa, si no mi percepción sería diferente”, comentaba una mujer mientras aguardaba tranquilamente la llegada del vehículo. “¿Están en huelga otra vez?”, lamentaba otra tras echar un ojo a la marquesina y marcharse apresurada. “Estoy un poco harta de esperar, pero no me queda otro remedio”, decía Adriana Martín, resignada, en la parada de la plaza de Aragón. “Ahora no me importa pero hay veces que he llegado tarde a clase por la huelga”, añadía la joven. Allí, la línea 30 hacia Las Fuentes marcaba los 17 minutos, mientras que otras como la 35 o la 22 mantenían los tiempos de paso habituales.

Lo mismo ocurría en la glorieta de Sasera, donde los usuarios que aguardaban la llegada de los buses ni siquiera eran conscientes de que los trabajadores de Avanza habían retomado la huelga. “Yo ni lo sabía, no he notado nada”, comentaba Carlos Esteban, que añadía que en general no suele coger el autobús, por lo que no se ve afectado por los paros.

El comité ha convocado los paros hasta el 30 de junio, en semanas alternas y divididos en tres franjas horarias que variarán ligeramente en cada jornada, por lo que si la concesionaria y la plantilla no alcanzan antes la firma de un nuevo convenio todavía quedan por delante más de dos meses de afecciones en el servicio. La concejal de Movilidad, Natalia Chueca, ha confiado este lunes en que ambas partes “van a seguir negociando y van a poner su granito de arena en este contexto tan complicado para llegar a un entendimiento y que los zaragozanos no sigan viéndose afectados”. No obstante, de momento no hay ninguna fecha marcada en el calendario para continuar con las negociaciones.

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