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Una mirada curiosa (y autorizada) al interior de la Academia General Militar

Cerca de 5.000 personas se sumaron a la jornada de puertas abiertas de la Academia durante toda la mañana del domingo, con diversas actividades de exhibición y entretenimiento para asistentes militares y civiles

El día de puertas abiertas en la Academia General Militar disfrutó de una meteorología espléndida, circunstancia de la que se beneficiaron los numerosos visitantes atraídos por la posibilidad de conocer el interior del emblemático recinto; a media mañana ya habían accedido a las instalaciones más de 600 vehículos, distribuidos en dos áreas de aparcamiento; al final de la jornada, el nivel de asistencia se fijó en unas 5.000 personas. Este domingo 27 de marzo es en la práctica de 23 horas, debido al cambio de madrugada hacia el horario de verano, pero la celebración en la Academia no lo notó: desde las 10.00, el programa de actividades ideado para celebrar el 25 aniversario del Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) se desarrolló en 11 puntos diferentes.

Un mapa entregado en el acceso principal permitía a los visitantes trazar libremente su plan matinal, ya que cada iniciativa se repetía varias veces para permitir a todos los interesados engancharse a los diferentes turnos. Solamente la visita guiada a la Academia estaba regulada por turnos, ya que se daba acceso a zonas no incluidas en el área de visita libre.

El comandante Luis Díaz Horcajo, responsable de comunicación social y protocolo de la Academia, explicaba que “este tipo de jornadas están encaminadas a que el público conozca nuestras actividades diarias; obviamente, también se trata de una ocasión perfecta para las visitas familiares, ya que acude gente de toda España y se queda el fin de semana para asistir a la totalidad de los actos, pero también viene mucha gente que simplemente quiere conocer la Academia por dentro. Por eso nos preparamos para que todo el mundo disponga de las indicaciones necesarias y pueda disfrutar de su visita”.

En el acceso al salón de actos, la zona de exposición museística concitaba la atención de muchos visitantes, con mención especial para la gran maqueta del complejo. El propio Salón de Actos -con siete décadas de historia en un edificio anexo al resto de la academia- también atraía las miradas, además de albergar la proyección de un audiovisual en reproducción continua sobre la Academia. En el Patio de Armas tenía lugar una exhibición de orden cerrado, con posterior desfile por la avenida del Ejército hacia la zona deportiva, sin duda el área que más entusiasmo popular atrajo en la jornada. La instrucción físico-militar, además, estuvo precedida por una carrera en formación al más puro estilo hollywoodiense, con un soldado lanzando frases motivadoras en pleno trote y el grupo entero contestando a coro.

En el campo deportivo, el pequeño contingente se dividió en grupos para prácticas de boxeo y artes marciales, movimientos de fuerza con grandes neumáticos y troncos, posiciones de combate cuerpo a cuerpo con ropa de camuflaje y rostros tiznados… mientras tanto, uno de los soldados daba explicaciones sobre la actividad a los presentes y bromeaba con la posibilidad de que cualquiera de ellos midiera fuerzas con los responsables del ejercicio. Detrás de ellos se efectuó una práctica de estación de radio, donde se explicaba como establecer comunicaciones en situaciones comprometidas.

Muy cerca, en la pista de pentatlón, varios cadetes de ambos sexos completaban una pista de obstáculos por turnos, prueba a la que se sumaron numerosos pequeños presentes en las gradas, aunque circunscribiendo la experiencia a los retos más sencillos e inocuos. La tabla tailandesa, que requiere de salto y balanceo del cuerpo para poder superarse, fue quizá el ejercicio más retador. También causó sensación el lanzamiento de granadas de instrucción (naturalmente, sin carga explosiva) como práctica de puntería en unos círculos concéntricos situados a distancias variadas.

En el cuadrilongo hípico, junto al que se situó una cantina, hubo exhibición de salto de obstáculos y paseos a caballo para los pequeños. También se estableció un área para juegos de orientación, destinada igualmente al público infantil, con pista balizada y entrega de diplomas a los más avezados. La Academia conjugó a lo largo de la mañana los himnos militares, las risas infantiles, desfiles y reencuentros familiares en una jornada que cumplió con nota su objetivo de divulgación y pedagogía.  

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