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Taxistas solidarios acercan la Navidad más luminosa a niños enfermos, ancianos y discapacitados

Taxiluz es la carrera más solidaria de la Caravana Verde, la iniciativa que este colectivo impulsó en Zaragoza durante la pandemia.

Taxiluz acerca la Navidad a quien no puede desplazarse.
María y Diego acompañaron a su hija Ariadne en el taxi para poder ver las luces navideñas de la ciudad
Camino Ivars

Lunes, 13 de diciembre. Son las 18.00 y en el aparcamiento de autobuses de Macanaz de Zaragoza se encuentran una veintena de taxis cubiertos de espumillón y con lazos de colores, acompañados por varias ambulancias y efectivos de la Policía Local. Los taxistas zaragozanos se prepararán para realizar su carrera más solidaria del año. Se trata de Taxiluz, una iniciativa que nació en Madrid hace unos años para acercar la Navidad a los colectivos más vulnerables.

Iban a ser más de 80 los vehículos participantes pero las últimas cifras de contagios han provocado que se deba organizar algo más pequeño. ¿El objetivo? “Volver al año que viene con mucha más fuerza para seguir acercando la Navidad a los colectivos más vulnerables”, asegura Luis Adame, portavoz de la Plataforma Solidaria y Cultural de Taxi de Zaragoza, Caravana Verde, una iniciativa surgida durante la pandemia. “Era marzo de 2020, la gente estaba encerrada en casa, pero nosotros éramos un servicio esencial y teníamos capacidad de seguir moviéndonos las 24 horas del día”, recuerda, todavía emocionado al revivir aquellos momentos tan duros. Así, decidieron ir a aplaudir cada día a las 20.00a los centros hospitalarios.

“El primero fue el 20 de marzo en el hospital Miguel Servet, fuimos pasando por todos, pero pronto nos dimos cuenta de que había muchos más colectivos involucrados en la lucha contra la pandemia”, añade Adame. Así comenzaron a sumarse los taxis libres, en caravana, recorriendo la ciudad con el objetivo de hacer llegar esta luz verde esperanza a todos los rincones de la ciudad. Durante meses, repartieron alimentos, juguetes o material escolar para niños sin recursos o medicamentos, pero, sobre todo, repartieron ilusión. En definitiva, llegaban con lo que hacía falta a lugares donde otros no podían llegar.

Participantes en la iniciativa de Taxiluz
Participantes en la iniciativa de Taxiluz
Camino Ivars

Unos meses muy complicados pero que no podían caer en saca roto. 

Este lunes, en los vehículos participantes, encontramos a personas mayores que viven en residencias, niños con tratamientos oncológicos, o personas con algún tipo de discapacidad o movilidad reducida. Una iniciativa con la que tanto los taxistas como los ocupantes de estos taxis han disfrutado, asegura, a partes iguales: “Hemos conocido historias verdaderamente duras de personas entrañables. Ha sido muy emocionante”.

En definitiva, personas que, por sí mismas, no podrían disfrutar de las luces de Navidad del centro de la ciudad. En el taxi 898, un vehículo adaptado conducido por Saul Mayor (34 años), hay tres ocupantes de la residencia de Fundación DFA. Una de ellas es Ana Bernad, educadora del centro: “Imagina, para ellos es algo muy emocionante, son personas con una gran limitación de movilidad y en muchos casos sin medios, de otra forma no podrían haber venido a verla”, asegura.

Habla de Aurora y Andrés. A sus 58 años, esta vecina de Torrero que hace unos meses se mudó a la residencia zaragozana, llevaba más de ocho años, cuando le dio un ictus, sin ver las luces de Navidad del centro. “Estoy muy contenta, tenía muchas ganas de verlo”, afirma. “Me siento como un rey Mago”, añade Dris, como conoce todo el mundo a Andrés. Como a su compañera, él también sufrió un ictus, en su caso con 50 años.

Y no es para menos pues cuentan con varios agentes custodiando su paso, y, a su paso por las calles del centro, sobre todo en calle Alfonso o paseo Independencia, algunas personas aprovechan para grabar la caravana de taxis -todos con las luces verdes encendidas, de ahí el nombre de Caravana Verde- y saludar a sus ocupantes. “Yo estaba de servicio y han avisado de que faltaba un vehículo y no me lo he pensado dos veces. Cómo no vas a ayudar”, añade el conductor.

Participantes en la iniciativa de Taxiluz
Participantes en la iniciativa de Taxiluz
Camino Ivars

Ilusiones compartidas, sobre cuatro ruedas

En el taxi que nos precede, el 117, con el portavoz de la asociación, Adame, al volante  viajan María José Monterde (44), Diego Mate (41) y la hija de ambos, Ariadne Mate Monterde, de 10 años. La pequeña tiene cáncer desde hace tres, algo que, unido a la pandemia, les ha dejado una situación muy complicada: “Hemos estado casi dos años cuidando mucho dónde íbamos para no juntarnos con demasiada gente. Estamos cansados y aunque seguimos en la lucha, es verdad que este tipo de cosas, que nos hacen salir de la monotonía y garantizan la seguridad de nuestra hija, son maravillosas”.

La carrera finalizaba en la plaza de Basilio Paraíso, bajo el gran árbol de Navidad iluminado, para luego proceder a devolver a cada uno de los ocupantes a su lugar de residencia. Una carrera de apenas 40 minutos que, para sus ocupantes, ha sido una acción verdaderamente emocionante. “Ha sido un viaje de emociones e ilusiones compartidas”, concluye Adame.

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