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La antigua Joyería Aladrén se reconvertirá en café-restaurante con productos de Aragón

Los propietarios del histórico local de la calle de Alfonso I quieren revitalizar el negocio, que en los últimos años albergó el Gran Café Zaragoza.

La antigua joyería, que albergó el Gran Café Zaragoza, se convertirá en cafetería-restaurante
La antigua joyería, que albergó el Gran Café Zaragoza, se convertirá en cafetería-restaurante
Guillermo Mestre

El número 25 de la calle de Alfonso I de Zaragoza volverá a acoger un negocio hostelero. Esa es la intención de los actuales propietarios del histórico inmueble, la quinta generación de la familia Baselga, que ha apostado por abrir una cafetería-restaurante en este local centenario tras someterlo a una cuidadosa reconstrucción. Los planes, eso sí, están ahora condicionados por la «pesadilla», en palabras de Santiago Baselga, que están viviendo ante el presunto expolio por parte de los inquilinos salientes.

El local, que abrió sus puertas por primera vez en 1885, albergó durante décadas la Joyería Aladrén. En 1997 cerró tras el retiro de José Ignacio Lacruz, el último platero del tesoro del Pilar, pero apenas un año después reabrió como el Gran Café Zaragoza.

Tras un turbulento proceso judicial para resolver el contrato de alquiler, la familia propietaria recuperará el local el 31 de mayo, y ha previsto reabrirlo para la ciudad como cafetería-restaurante. «Es un proyecto que nos ilusiona mucho», asegura Baselga, que destaca que el nuevo negocio hostelero se centrará en los productores aragoneses, con los que ya está en contacto.

Para ello, los propietarios han confiado en el estudio Cronotopos para llevar a cabo la reconversión. Un conjunto de arquitectos, restauradores y expertos en Patrimonio, con Alejandro Lezcano al frente, han emprendido un proyecto para rescatar detalles originales del emblemático establecimiento.

La memoria y la historia de la ciudad se resisten a desdibujarse en este singular comercio que ha aguantado el paso del tiempo, aunque por el camino ha perdido parte de sus elementos originales. «En 1997 se produjo el primer expolio de la joyería, y por esa razón hoy es un bien protegido. Entonces desapareció parte del mobiliario, un hecho que fue objeto de pleito en aquel momento pero que no logró recuperarse. En su día, en los antiguos mostradores había una valiosa lámpara que posiblemente fue subastada en Christie’s», recuerda Lezcano.

"En 1997 se produjo el primer expolio de la joyería, y por esa razón hoy es un bien protegido. Entonces desapareció parte del mobiliario"

En aquel momento desaparecieron muebles de un valor incalculable. «En la investigación que hemos realizado hemos dado con alguna pieza, como una mesa cuyo valor ronda los 9.000 euros», añade.

La intención del estudio es poder concluir el proyecto antes de final de año. Una vez que puedan acceder al local el objetivo es «intentar devolver su estado original a la antigua joyería, en la medida de lo posible». «Nuestra intervención –añade–, va a estar dedicada a distribuir ese espacio y darle valor a su historia, destacar sus artesonados, la marquesina, las columnas y el resto de elementos patrimoniales que están ahí y que pertenecen toda la sociedad».

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