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"Le pregunté dos veces si quería parar la relación sexual y las dos dijo que no"

La acusación particular pide 6 años de prisión para un joven por un presunto abuso sexual tras una fiesta, mientras la fiscal pide su absolución.

El acusado, este lunes ante el tribunal en la Audiencia de Zaragoza.
El acusado, este lunes ante el tribunal en la Audiencia de Zaragoza. A su izquierda, el biombo tras el que declaró la denunciante..
Guillermo Mestre

El joven encausado por abusar presuntamente de una amiga tras una fiesta en casa de esta se ha defendido este lunes en la Audiencia de Zaragoza y negó en rotundo las acusaciones. "Le pregunté dos veces  si quería que parase y las dos dijo que no", afirmó J. P. V. ante el tribunal. Tanto el denunciado como la supuesta víctima -ambos mayores de edad en el momento de los hechos y que ya habían mantenido una relación sexual completa dos años antes- han reconocido que bebieron una importante cantidad de alcohol durante la reunión con los amigos, en la que también se consumió marihuana. Los hechos se remontan al verano de 2017.

El acusado, tras las relaciones, se quedó a dormir en la misma cama que la chica, que asegura recordar solo "flashes" del encuentro sexual. La joven, a preguntas de su abogado, ha mantenido que no recuerda si J. P. V. le pidió consentimiento explícito. Ha aseverado que a la mañana siguiente se quedó "en shock" al ver que no había pasado la noche sola y que por eso contactó por la tarde con el acusado para pedirle explicaciones. Este le relató el encuentro "punto por punto". 

A la vista de que la chica, que entonces tenía pareja, no estaba conforme, el acusado le pidió perdón y dijo sentirse arrepentido. La denunciante reunió en su casa a los asistentes a la fiesta y les pidió que cortaran sus lazos de amistad con el acusado, para el que la acusación particular pide seis años de prisión y la fiscal, su absolución.

"No recuerdo si lo identifiqué o no"

El acusado ha aseverado que al entrar en el cuarto de la madre, donde dormía la joven, puso a cargar el móvil, momento en que se despertó la chica, que habría dicho el nombre de acusado antes de que este la besara. "Ella me devolvió el beso y, a partir de ahí, comenzó el encuentro, en el que hubo dos posturas, sexo oral" y "consentimiento" en todo momento, ha matizado J. P. V., cuya defensa corre a cargo de la abogada Ana Pilar Galán.

La presunta víctima, representada por el letrado letrado Nabil Gorgees, ha declarado que el consumo de alcohol le hacía no tener claro qué ocurrió aquella noche: "Vi que entraba alguien con el pelo largo -un rasgo característico del acusado-. No recuerdo si lo identifiqué o no. Entonces sentí que me besaron".

Antes de la fiesta, la anfitriona acordó con unos pocos asistentes que se podrían quedar a dormir. Según declararon los testigos, la chica se quedaría en la cama de matrimonio de la habitación de la madre, una pareja dormiría en la habitación de la propia denunciantes y el acusado y otro chico tenían la posibilidad de dormir en un estudio con dos camas plegables, en el salón o compartiendo cama con la supuesta víctima.

Tratamientos psicológico y psiquiátrico

La denunciante ha relatado que tanto antes como después del presunto abuso sexual precisó de atención psicológica. Antes, por "ansiedad". Un cuadro que se habría agravado tras el encuentro sexual hasta el punto de que la psicóloga la derivó a un psiquiatra, que llegó a recetarle antidepresivos. 

La chica tardó en denunciar varios meses ya que, según ella, tras los hechos pasó las vacaciones con el padre con el que no tiene "mucha confianza" y que no fue sino a su regreso y tras un buen número de sesiones con la psicóloga cuando decidió personarse en comisaría. "Mi psicóloga me dijo que si me iba a sentir mejor, denunciara", ha matizado.

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