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Zaragoza enciende su Navidad sin previo aviso y con más luces que nunca 

El Ayuntamiento despliega un plan de seguridad para evitar aglomeraciones durante todo el puente. l Las estrellas blancas de Independencia y la aurora boreal de San Felipe acaparan todas las miradas

Ya se había dicho que sería algo imprevisto. Y así fue. La decoración navideña comenzó a brillar este viernes en las calles de Zaragoza sin previo aviso. Aunque el día elegido, eso sí, fue el mismo que otros años, el previo al puente de la Constitución. A eso de las 18.30, el cielo del paseo de la Independencia se encapotó con centenares de estrellas blancas, entre aplausos y muestras de asombro de quienes se toparon por sorpresa con la llegada de la Navidad, que no dejaron pasar la oportunidad de inmortalizar el momento con sus teléfonos móviles. Lo mismo ocurrió en la plaza de San Felipe o la calle de Alfonso I, entre otras zonas de la ciudad.

No hubo acto multitudinario y ya se había activado el dispositivo especial de seguridad para evitar aglomeraciones, pero el alcalde, Jorge Azcón, quiso quitarse el sinsabor del año pasado –cuando un ‘hackeo’ hizo fallar varias veces el dispositivo de encendido– y se acercó hasta la plaza de Aragón para pulsar de nuevo el botón, esta vez con mejores resultados. "El objetivo es que las luces den alegría a la ciudad en un año especialmente complicado", dijo tras contemplar la decoración de Independencia y comprobar que el gran árbol de la plaza Paraíso también se había iluminado.

Precisamente, para devolver "la ilusión y la esperanza" a los zaragozanos tras los estragos de la pandemia, se ha incrementado un 75% el presupuesto hasta alcanzar los 700.000 euros. Un gasto que, pese a haber estado presente en la mayoría de ciudades, como recordó el regidor, no dejó de suscitar polémica. Ayer Azcón se encargó de despejarla: "Todos los alcaldes tenemos la responsabilidad de que la gente siga teniendo confianza. Después de muchos años de oscuridad hemos querido hacer un esfuerzo".

El cielo del paseo de la Independencia se ha llenado de centenares de estrellas blancas, entre aplausos y muestras de asombro de quienes se han topado por sorpresa con la llegada de la Navidad. Lo mismo ha ocurrido en la plaza de San Felipe o Alfonso I, entre otras muchas zonas de toda la ciudad.

Parece que tuvo sus frutos y la nueva iluminación gustó. Al menos a juzgar por los comentarios de los paseantes, que pudieron caminar a sus anchas por la calzada de Independencia y Don Jaime I, que se cortaron al tráfico entre las 18.00 y las 21.00 –y así será durante todo el puente festivo– para facilitar el mantenimiento de la distancia interpersonal. El Ayuntamiento, que lleva varios días haciendo un llamamiento a la "prudencia" y a la "responsabilidad", puso en marcha el plan para evitar que se produzcan aglomeraciones. La Policía Local incrementó la vigilancia en el centro, pero de momento ayer no hubo que cerrar ninguna calle. No obstante, la afluencia tampoco fue nada escasa.

En honor a las víctimas

Como ya se sabía, la máxima expectación estuvo en el paseo de la Independencia y la plaza de San Felipe, donde se ubican las dos grandes joyas de la decoración de este año, obras del arquitecto aragonés Sergio Sebastián. En el segundo caso, frente al museo dedicado a Pablo Gargallo cuelga, suspendida en el aire, una gran aurora boreal formada por tres cintas superpuestas de 20 metros cada una que, equipadas con tecnología led, se iluminan pixel a pixel.

Allí, el encendido pilló desprevenidos a quienes ocupaban en ese momento los veladores, que tuvieron palco preferente para contemplar por primera vez sus colores cambiantes. En una de las mesas estaban María Fernández y Marta Pradillo, que se dieron de bruces con la llegada de la Navidad en plena conversación y alrededor de un café con leche. Y fue una sorpresa agradable. "Nos ha hecho mucha ilusión –afirmaron casi al unísono–. Nunca viene mal un poco de entusiasmo".

Alegría, pero con precaución. Para eso estaban los voluntarios de Protección Civil, que controlaron que las entradas y salidas a la plaza se hicieran por calles distintas. A unos metros de distancia, el toldo de 104.000 pequeñas luces que cubre la calle de Alfonso I también acaparó algunos flashes, pese a no estar de estreno. Con todo, la mayoría de los selfis se sacaron en Independencia.

De hecho, fueron varios los zaragozanos que hasta ocuparon momentáneamente las vías del tranvía para hacerse con una instantánea de los mil fragmentos de estrellas que escondían la negrura del cielo. Carmela Mondejar estaba allí, móvil en mano, y aseguraba que son "las luces más bonitas hasta ahora". Su significado, sin embargo, no deja de ser "triste", pues son un homenaje a las víctimas del coronavirus. Para ella, tiene un sentido especial, pues pasó tres meses ingresada y 53 días en la uci. "Podrían haber puesto también alguna estrella completa –opinó emocionada– para quienes sufrimos la enfermedad y hemos sobrevivido".

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