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El apoyo vecinal echa raíces en los barrios

Con la covid-19 surgieron en la mayoría de los distritos de Zaragoza redes solidarias, que ahora buscan establecerse de forma permanente.

Las redes de apoyo trabajan sobre todo para cubrir las necesidades de alimentación de los vecinos del barrio, por lo que distribuyen alimentos y productos de primera necesidad desde los locales de las asociaciones vecinales y otros espacios disponibles. En la imagen, un reparto en el barrio de Las Delicias.
Las redes de apoyo trabajan sobre todo para cubrir las necesidades de alimentación de los vecinos del barrio, por lo que distribuyen alimentos y productos de primera necesidad desde los locales de las asociaciones vecinales y otros espacios disponibles. En la imagen, un reparto en Las Delicias.
José Miguel Marco

Cifras terribles de fallecidos, ciudades dormidas y el número de contagios creciendo cada día. El desconocimiento y el malestar se convirtieron en la tónica diaria durante los momentos más duros de la pandemia, cuando el confinamiento supuso un parón forzado en la vida de municipios y ciudades y las malas noticias encabezaban informativos y teñían de negro portadas de diarios. Entonces, las muestras de solidaridad y apoyo entre vecinos, amigos o familiares se convirtieron en una píldora de esperanza casi imprescindible que ayudaba a digerir los peores síntomas de esta crisis.

En Zaragoza, surgieron redes de apoyo vecinal en buena parte de los barrios –como Delicias, Torrero, La Almozara, La Jota, Actur-Parque Goya, Oliver, Las Fuentes o San Pablo– que continúan ahora su trabajo y se centran, entre otras cuestiones, en tratar de paliar las drásticas consecuencias económicas derivadas de la pandemia. Estas agrupaciones engloban a centenares de personas que se prestan de forma voluntaria a colaborar con su comunidad y que durante estos últimos meses han sido vitales para muchos ciudadanos. Han trabajado, entre otras cuestiones, en la elaboración y el reparto de mascarillas, y han atendido en su día a día a los colectivos más vulnerables para que no se vieran obligados a salir de sus domicilios. Ahora, su aspiración es echar raíces en la capital aragonesa y constituirse como asociaciones permanentes de cooperación colectiva.

La red de apoyo de Las Delicias es probablemente una de las más numerosas. En total, colaboran 145 voluntarios. Según cuenta uno de ellos, Mario Pardos, el volumen de trabajo se ha reducido de forma paulatina con la desescalada y la entrada en la nueva normalidad, pero las peticiones que reciben ahora, aunque son menos, vienen de personas que tienen situaciones mucho más graves y urgentes.

Durante la etapa más restrictiva del confinamiento, desde que se decretó el estado de alarma y hasta el 15 de mayo, recibieron 3.670 llamadas y atendieron a 217 hogares en diversas cuestiones, en la mayoría de los casos con ayudas a la alimentación. Además, se hicieron 277 repartos de material escolar, tablets y ordenadores y se atendió a nivel educativo a 42 alumnos. En alguna ocasión la carga de trabajo llegó a ser incluso difícil de asumir. "Tuvimos que derivar a otras entidades a 152 familias, porque eran casos graves de los que no podíamos hacernos cargo o porque no habían pasado por los Servicios Sociales. Hay que dejar claro que no somos un sustituto de estos", indica Pardos.

Ayuda a colectivos vulnerables

Las redes vecinales se tornaron imprescindibles para muchos mayores o personas con patologías previas, que vieron cómo el coronavirus les complicaba acometer como antes las tareas diarias. "A veces también nos llamaban personas mayores que tenían dinero para pagar la compra pero no podían salir de casa. Sobre todo al principio, nos pedían medicamentos y una gran cantidad de productos de farmacia", resume Pardos.

En este sentido, la red vecinal del barrio de Torrero también llevó a cabo una acción especialmente intensa con estos colectivos. En total, 159 voluntarios se encargaban casi diariamente de comprar alimentos o medicamentos, sacar a pasear a las mascotas o acompañar a quien lo necesitara a los centros médicos. Ahora, 30 personas siguen trabajando en la red de manera activa pero, según cuenta su portavoz, Germán Berbegal, son muchos los vecinos que no dudarían en arrimar de nuevo el hombro si volviera a ser necesario.

Para sacar adelante todas estas acciones, las redes vecinales funcionan con donaciones de los ciudadanos y de los propios voluntarios. En el caso del colectivo de Torrero, consiguieron unos 5.000 euros en efectivo y aproximadamente 3.000 en alimentos y otros productos. "La respuesta ha sido muy buena, y sin necesidad de hacer una campaña agresiva", indica Berbegal. En Las Delicias, en dos meses recaudaron 7.926 euros, de los que 2.429 llegaron de estos últimos. Además, según asegura Pardos, muchas de las personas beneficiarias de la red de apoyo acabaron posteriormente trabajando de forma activa en ella, por lo que en pocos días, y pese al sentimiento de miedo o ansiedad que podía derivarse de estado de alarma, creció de forma muy destacable. "Con el paso del tiempo la ayuda de los vecinos ha sido muy grande, a pesar de las difíciles circunstancias se quisieron apuntar muchas personas", enfatiza.

No solo en tiempos de covid

Para el futuro, parece que lo tienen claro. La mayoría de las redes quieren convertirse en permanentes. "Hay una voluntad bastante fuerte de que la red se afiance como colectivo de participación –cuenta Pardos sobre Las Delicias–. Estamos buscando un local donde poder establecernos".

Para dar vida a este espacio, según explica, barajan varias ideas. Entre las opciones, se plantean crear una suerte de tienda de ropa, pero de carácter gratuito, donde se puedan hacer donaciones y, al mismo tiempo, quien lo necesite acuda a recoger prendas. Otra posibilidad sería que el local funcione como un centro desde el que repartir alimentos a personas en situación vulnerable. Sea de un modo u otro, lo que sí parece seguro es que la solidaridad vecinal no existe solo en tiempos de pandemia. Está aquí para quedarse.

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