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Muy grave el vecino del barrio Jesús tiroteado tres veces cuando iba a trabajar

El herido está muy grave y pudo haber discutido con el agresor porque le entorpecía el paso con una bicicleta. Según los testigos, el autor es un hombre grueso que vestía de negro y se dio a la fuga.

Dos policías inspeccionan y fotografían la bicicleta que podría llevar el agresor.
Dos policías inspeccionan y fotografían la bicicleta que podría llevar el agresor.
Guillermo Mestre

La insólita y forzada tranquilidad de las calles de Zaragoza impuesta por el confinamiento se vio este lunes alterada por un no menos extraño y violento suceso que se produjo en la calle de Mainar del barrio de Jesús.  Un vecino del número 4,  jefe de servicio de mantenimiento del Salud (Margen Izquierda), fue tiroteado por un desconocido que se dio a la fuga tras dejarlo malherido en el suelo. El hombre permanece  ingresado en el Hospital Miguel Servet y su pronóstico es muy grave, pero estable.

José Antonio, suegro de J. V. S., esta totalmente destrozado y muy preocupado por el estado en que se encuentra su yerno, de 48 años, víctima de una agresión brutal e incomprensible. “Está muy grave y podemos perderlo”, decía llorando. Explica que se dirigía a trabajar cuando fue atacado por ese desconocido. 

“Es ingeniero técnico del Salud y lleva todos los ambulatorios de la margen izquierda y el Royo Villanova. Trabaja más de diez horas todos los días luchando contra el coronavirus. Y  ahora casi nos lo matan”, decía. Otro motivo de dolor son sus nietos. “Ahora están solicos en casa y ni pueden venir con nosotros ni nosotros ir con ellos”, dice desolado.

La agresión se produjo sobre las 7.15, cuando aún no había terminado de amanecer. J. V. S., de 48 años, salía con su vehículo del garaje de la finca para dirigirse a su puesto de trabajo y, sin llegar a rebasar ni siquiera la acera, tuvo que detener su coche porque se encontró con un individuo que circulaba en una bicicleta de alquiler y le interrumpía el paso.

Al parecer, este hombre estaba en medio de la puerta y no le dejaba pasar, lo que motivo que J. V. S. se bajara de su coche y le pidiera explicaciones, a lo que el otro respondió sacando una pistola de pequeño calibre (al principio se pensó que era de balines) y efectuando varios disparos, tres de los cuales alcanzaron a la víctima en el pecho.

El herido comenzó entonces a pedir auxilio, lo que hizo que el agresor huyera corriendo del lugar, dejando la bicicleta allí mismo. Primero las detonaciones y luego los gritos del J. V. S. hicieron que muchos vecinos tanto de la calle de Mainar como del paseo de Longares se asomaran a las ventanas para ver lo que ocurría.

"He salido al balcón y he oído chillar a la chica que limpia los portales. Estaba hablando ya con la Policía y no se atrevía a acercarse, imagino que porque le estarían diciendo que si eran disparos mejor no lo hiciera. Yo he bajado a la calle y he visto al hombre pidiendo socorro, solo, tirado justo delante de su coche, con el motor en marcha y las luces encendidas. Me he acercado, le he preguntado si estaba bien y me ha dicho que no, que le habían disparado con balines", explicaba ayer un vecino. Añadió que igual pensó que eran balines porque en ese momento no se notaba la gravedad de las heridas, pero luego resultó ser fuego real de pequeño calibre.

En cuanto al motivo de la agresión, indicó que la víctima le hizo referencia todo el rato al problema con la bicicleta y a que no le dejaba salir del garaje. Muy pocos minutos después, varios coches de la Policía Nacional y de la Local, así como la ambulancia de Bomberos y luego otra del 061 llegaron al lugar para atender al herido, acordonar la zona y comenzar una investigación para localizar al autor de esta tentativa de asesinato.

De hecho, dos agentes de la Policía Científica estuvieron inspeccionando el lugar, marcando con testigos los elementos más importantes, como impactos de los proyectiles y rastros de sangre, y tomando fotografías del garaje y de la bicicleta de alquiler de la empresa Mobike que retiraron del lugar para ser analizada.

Según la descripción que hicieron los testigos, el agresor vestía con ropa de color negro, es un hombre corpulento y grueso y con algunas dificultades para correr por el peso. No obstante, otros dijeron que era joven y llevaba, además, una capucha negra.

El pistolero se marchó en dirección al barrio de la Jota y, según informó una vecina a la Policía, parece que allí pudo coger una motocicleta, aunque este extremo no pudo ser confirmado. Al cierre de esta edición se desconocía si había sido identificado y localizado.

Otras vecinas de la calle Mainar, que se asomaron a sus ventanas después de oír los disparos y los gritos, se refirieron a un posible intento de robo como móvil de la agresión. "Al principio el herido se levantó y le dijimos que no lo hiciera, que se quedase en el suelo", contaron a través de los porteros automáticos. "No se le oía bien, pero entendí algo referente a robar", precisó una.

El Grupo de Homicidios de la Jefatura Superior de Policia se ha hecho cargo de la investigación. En circunstancias normales, las cámaras de seguridad de los establecimientos comerciales y bares podrían haber sido de ayuda para avanzar en el caso, pero salvo una frutería y una panadería del paseo de Longares, el resto de los negocios están cerrados a cal y canto.

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