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Zaragoza

coronavirus

Los forenses se la juegan: "La primera mascarilla se le pone siempre al muerto"

Los forenses de Zaragoza extreman estos días la seguridad para evitar infecciones por coronavirus a la hora de levantar cadáveres o hacer autopsias. HERALDO los acompaña en una de sus maratonianas guardias.

El director del Instituto de Medicina Legal de Aragón, José Manuel Arredondo, ayuda a su colega Salvador Baena a ponerse el equipo de protección.
El director del Instituto de Medicina Legal de Aragón, José Manuel Arredondo, ayuda a su colega Salvador Baena a ponerse el equipo de protección.
Guillermo Mestre

Ni para los forenses del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA), acostumbrados a lidiar con la muerte «en las peores circunstancias», resulta sencillo hacer frente a una crisis sanitaria como la del coronavirus. En Zaragoza, con una media diaria de entre 20 y 25 fallecidos de todo tipo, la cifra alcanza ahora el medio centenar. Y aunque no todos están contagiados o pasan por una mesa de autopsias, el riesgo de contagio para quienes los manipulan es enorme y obliga adoptar las máximas prevenciones. «La primera mascarilla se le pone siempre al muerto», explicaban Salvador Baena y José Manuel Arredondo, los facultativos con los que HERALDO compartió el viernes una guardia de 24 horas.

FALLECIDOS EN CASA: "La primera semana fue horrible, había 5 o 6 salidas diarias"

Vieron lo que se les podría venir encima y antes del puente del Cinco de marzo empezaron a organizarse para afrontar esta «catástrofe». «Por básico que parezca, saber ponerse y, sobre todo, quitarse correctamente un traje de protección es vital», dice Baena, quien recuerda que llevan «hasta tres guantes superpuestos» para evitar contagios. Mono, calzas, capucha, mascarilla, pantalla... todo debe colocarse con una precisión milimétrica. «La primera semana fue horrible, había 5 o 6 salidas diarias que nos obligaban a ponernos todo el equipo», cuenta. La máxima, tocar lo imprescindible. «Sabes que tratas con personas, con familiares hundidos por el dolor a los que tienes que transmitir tranquilidad. Y no es fácil vestido de marciano», dice.

DEFUNCIONES: "Hoy visamos 36 certificados, pero el miércoles tuvimos un pico de 58"

Uno de los cometidos diarios de los forenses es supervisar todos los certificados de defunción que llegan al Registro Civil de Zaragoza. Una vez hecho, si no hay nada extraño, la juez puede autorizar la licencia de enterramiento. «Hoy hemos visado 36, pero el miércoles hubo un pico de 58, cuando lo lógico en estas fechas serían 20 o 25», explica el director del IMLA, José Manuel Arredondo. Según este, «de ellos, los contagiados por Covid-19 pueden alcanzar la veintena».

LAS ESTADÍSTICAS: "Al no poderles hacer
el test, no se cuentan como casos positivos"

La falta de test rápidos en las salas de autopsias –se ha habilitado una especial, para no contaminar el resto del edificio– impide saber con certeza si un cadáver tiene o no el virus. «Al no poderles hacer el test, no se contabilizan como positivos posibles infectados», explican los forenses. Esa falta de certeza les obliga también a mantener siempre la guardia alta, ya que una muerte por traumatismo craneal o violenta puede ocultar también un caso de coronavirus. «A veces sacamos cuerpos de las cámaras que siguen calientes, lo que te avisa de una posible infección», dice Baena, a modo de ejemplo.

AUTOPSIAS: "Con una patología crónica y un ingreso reciente, no parece que sea necesaria"

Cuando un médico certifica la muerte, el forense solo tiene que visar el expediente que le pasa el Registro Civil. Pero si ningún facultativo se pronuncia sobre las causas del deceso, el IMLA debe hacerlo. Si hay datos claros que apuntan a un posible coronavirus, se emite un dictamen de defunción y no hace falta autopsia, pero tampoco contará en la estadística porque no hay test. «Con una patología crónica y un ingreso reciente no parece necesaria», explicaba el viernes Baena tras recibir un aviso de defunción sin certificar del juzgado de guardia. «Al judicializarse el caso, podemos acceder al historial clínico de esta persona y basándonos en los antecedentes decidir», decía. Pero estos cadáveres se trasladan al IMLA para examinarlos. Cuando hay dudas, no queda otro remedio que recurrir a la necropsia.

VIOLENCIA MACHISTA: "La Policía dice que ha bajado, pero seguimos recibiendo víctimas"

Al margen del repunte de fallecidos, la pandemia y el confinamiento están teniendo otros efectos en el trabajo de los profesionales del juzgado de guardia. Y si bien el confinamiento impuesto por el estado de alarma ha reducido considerablemente los delitos y los detenidos, no ha desaparecido la violencia machista. «La Policía dice que ha bajado, pero seguimos recibiendo víctimas todos los días», decía Baena tras examinar a una mujer que había denunciado a su pareja por malos tratos. Antes de pronunciarse sobre la puesta en libertad o encarcelamiento del supuesto agresor, el juez de Violencia sobre la Mujer necesita ver siempre el informe de los forenses. 

EL JUEZ DE GUARDIA: "Cada vez nos traen más personas detenidas por desobediencia"

El magistrado Rafael Lasala, titular del Juzgado de Instrucción 7, dirigía el viernes la guardia. «Cada vez hay más detenidos por desobediencia: hoy por ejemplo nos traen cuatro», señalaba el viernes. «No tengo constancia de que alguna de estas personas haya sido enviada a prisión en Zaragoza, pero la gente tiene que tomarse esto más en serio», decía. El magistrado confiesa que las guardias están ahora menos cargadas, pero el riesgo de contagio les ha obligado a tomar medidas. "Recuerdo que en la primera guardia que hice después de decretarse el estado de alarma no teníamos ni mascarillas: la policía y los detenidos las llevaban puestas y nosotros parecíamos los malos", explicaba. Sin embargo, Lasala reconoce que ahora cuentan con material de protección. "Yo, por si acaso, me he traído la mía de casa", apostillaba. 

La última hora del coronavirus en HERALDO.

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