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El cocodrilo más famoso de Ricla traspasa fronteras

La Sociedad de Amigos del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza lanza con la Asociación Filatélica una colección de tres sellos paleontológicos.

José Manuel Clúa, con los sellos y postales de Ricla al lado del fósil del cocodrilo
José Manuel Clúa, con los sellos y postales de Ricla al lado del fósil del cocodrilo
FRANCISCO JIMÉNEZ

El ‘Maledictosuchus riclaensis’, también conocido durante un tiempo como el cocodrilo maldito de Ricla, ya se había forjado una fama que lo convirtió prácticamente en una leyenda paleontológica. Ahora, esta ‘celebridad’ de fósil ve ampliados sus horizontes con la creación de un sello propio que nace de la colaboración entre la Sociedad de Amigos del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza y la Asociación Filatélica Zaragozana.

La intención es dar a conocer el patrimonio paleontológico aragonés de una manera "diferente y original". Así, con la colección de sellos se alejan de las formas más conocidas de divulgación como la exposición de restos en un museo o la edición de libros que acerquen de manera didáctica este tipo de conocimientos. "Nuestra idea fue que Aragón estuviera presente en el nombre o género de los fósiles", señala José Manuel Clúa, presidente de la Sociedad de Amigos del Museo.

Y, ¿qué mejor para representar a Ricla que el ‘Maledictosuchus riclaensis’? Este ejemplar tiene una historia cuanto menos curiosa, lo que generó una especie de aureola mítica a su alrededor. "Se encontró fosilizado el cráneo de un enorme cocodrilo del Jurásico y tres de sus vértebras en las vías del Ave, los investigadores lo limpiaron y allí se quedó", precisa Clúa.

Era 1994 cuando desenterraron lo que se pudo. Y fue entonces cuando empezó a forjarse su leyenda: todos los estudios que se iniciaban para datarlo e investigarlo se interrumpían por una causa o por otra. En la Universidad de Zaragoza empezó a ser un secreto a voces que estaba maldito: no había investigador capaz de resolver sus enigmas: "Hay mucha gente que lo ha intentado estudiar y no ha llegado a buen término". Finalmente, la investigadora Jara Parrilla logró empezar en 2010 una tesis doctoral que, con ayuda del escáner, lograría desentrañar los misterios del vertebrado y acabar con su maldición.

A pesar de ello, nadie se ha olvidado de las desventuras de este ejemplar que ahora representará a Ricla en el sello. Prueba de ello es la multitudinaria asistencia a la presentación de esta iniciativa. "El resto de localidades se han mostrado muy interesadas, pero en Ricla se ha volcado todo el pueblo, lo han movido por las redes sociales y a la presentación vino muchísima gente", explica Clúa.

Por el momento, la colección se limita a tres sellos y los otros dos municipios elegidos han sido Murero y Albarracín, dos localidades conocidas también por su gran actividad paleontológica. Para homenajear a estos, además del sello de "curso legal" se ha lanzado una colección de postales. Así, el cocodrilo de Ricla podrá seguir viajando y llegar a ser conocido en todas partes del mundo.

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