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El número de chabolistas se reduce a la mitad en dos años pero aún quedan 23 asentamientos

En la actualidad, 90 personas residen en una infravivienda en solares o edificios en ruinas, ninguna menor de edad.

Asentamiento chabolista junto al centro comercial Augusta
Asentamiento chabolista junto al centro comercial Augusta
Toni Galán

Aunque puedan pasar inadvertidos, camuflados en descampados y bajo techos de uralita, los asentamientos chabolistas siguen siendo parte del paisaje de Zaragoza. Los hay que han echado raíces en solares abandonados o naves y edificios en ruina, y quienes van y vienen en busca de mejor suerte. Para todos ellos, el Ayuntamiento busca una reinserción que les permita vivir en unas condiciones dignas, por lo que identifica a cada persona y cada nuevo poblado que se instala, hasta configurar un mapa actualizado de esta realidad social.

«Cada vez que alguien nos notifica que hay una chabola nueva o una persona en una nave abandonada o en un puente acudimos, le filiamos y vemos en qué medida le podemos ayudar», explica Juan Manuel Harto, subdirector del albergue municipal y responsable del programa de Atención Social en Situaciones de Infravivienda del Ayuntamiento de Zaragoza.

"Acudimos, le filiamos y vemos en qué medida le podemos ayudar"

Gracias a ese seguimiento se sabe que hoy en día un total de 90 personas viven en chabolas en la capital aragonesa. Son prácticamente la mitad de las 171 que se detectaron en 2017, mientras que el año pasado eran 116. Eso sí, es habitual que su paso por la ciudad sea temporal y tienen una alta movilidad, por lo que los servicios sociales municipales pueden llegar a atender a más de 200 en un solo año.

Por fortuna, entre la población chabolista actual no se encuentra ningún menor de edad, que normalmente representan las situaciones más vulnerables en este tipo de condiciones de vida. Por ello, cuando se identifican, los servicios sociales intervienen de manera prioritaria.

En cuanto al número de asentamientos, en la actualidad hay 23, aunque el Consistorio solo considera como tales aquellos con más de cinco infraviviendas, lo que dejaría la cifra en solo dos.

En este sentido, en la mayoría de chabolas subsisten entre una y tres personas, aunque existen tres enclaves de la ciudad donde se concentran diez o más bajo precarias construcciones de madera, lonas y uralita, que carecen por lo general de luz y agua corriente. El solar de la trasera del centro comercial Augusta es uno de los asentamientos habituales, al igual que otro en el barrio Oliver. En cuanto a instalaciones públicas, las más utilizadas por las personas en situación de necesidad son los quioscos de la estación Delicias, y en menor medida, algunos puentes de la ciudad.

Según los técnicos municipales, en los últimos años se ha detectado que ha variado el tipo de infraviviendas, y aunque siguen existiendo chabolas, cada vez hay más enclaves en naves, fábricas, viviendas en ruinas...

Enseñarles una nueva vida

Para intentar revertir la situación de estas personas, el Ayuntamiento de Zaragoza, en colaboración con la Asociación de Promoción Gitana y la Fundación Federico Ozanam, busca soluciones. «Se trabaja con ellos para intentar que accedan a una vivienda en condiciones», explica Harto. En muchos casos es complicado conseguir su complicidad. «Hay gente que por sus circunstancias se prepara su propia infravivienda, otros están de paso o van y vienen de sus países de origen», comenta.

Aún así, se ha logrado reducir las cifras del chabolismo en la ciudad desde la crisis económica. «Un importante grupo de población gitana está ya viviendo en pisos y otro de rumanos se marchó y no sabemos si volverán a la ciudad», explica. Respecto a los que han conseguido dejar atrás los solares a las afueras para disfrutar de una vivienda en condiciones, los trabajadores municipales y las entidades con las que colaboran tratan de hacerles más fácil la transición, enseñándoles los que deben ser sus nuevos hábitos de vida en sociedad.

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