Zaragoza

RÍO EBRO

El Ebro, con más cauce y turbio, a su paso por Zaragoza

El río presenta una crecida ordinaria aunque poco habitual al producirse en época de estiaje.

Durante las dos últimas jornadas el caudal del río Ebro se ha visto afectado por el temporal que se registró en la zona de la cuenca de Tafalla –Navarra- el pasado lunes debido a las fuertes lluvias que provocaron el desbordamiento del río Cidacos, que se sumaron a las aportaciones de otros cauces. Recordamos que, durante la jornada, se registraron importantes inundaciones en la zona aunque no hubo que lamentar daños personales.

En tan solo unas horas, el río pasó de los 0,11 metros de altura a las 17.30, a los 3,70 pasadas las 22.00. Una crecida considerable que se ha traducido en un aumento del cauce del río Ebro a su paso por Zaragoza que durante este jueves presentaba un color “marrón chocolate debido al arrastre producido por el repunte”, según explican fuentes de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y alcanzaba los 130 metros cúbicos de caudal a las 15.00 de este jueves, 12 de julio.

“No es un caudal llamativo para lo que estamos acostumbrados, si bien es cierto que no es normal en esta época del año que coincide con temporada de estiaje”, explican las mismas fuentes, es decir, la época de menor caudal de los ríos debido a la relativa escasez de precipitaciones en esta estación.

El pico máximo en cuanto a caudal del Ebro a su paso por Zaragoza se alcanzó el miércoles, 10 de julio, cuando se superaron los 294 metros cúbicos al medio día y pasaron a los 1,60 metros a primera hora de la tarde, frente a los 0,77 que presentaba un par de días antes, en concreto durante la madrugada del lunes, 8 de julio. Desde entonces, el descenso del nivel del río ha sido paulatino y se espera que vuelva a la normalidad en las próximas horas. En cuanto a la imagen turbia que presenta el agua, aseguran que se trata de un fenómeno totalmente normal dadas las circunstancias.

Finalmente, en cuanto a la posibilidad de que esta crecida ordinaria propicie la eliminación de macrófitos y algas del Ebro, desde la CHE afirman que no es un aumento suficiente para que se produzca su arrastre, si bien es cierto que “la turbidez del agua puede evitar que entre la luz y detener su crecimiento”.

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