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La Audiencia priva a una divorciada del uso vitalicio de un piso por volverse a casar

El exmarido solicitó la medida al enterarse de que la mujer se había ido a vivir fuera de Zaragoza y no utilizaba la casa.

El juicio se celebró en la Audiencia Provincial de Zaragoza.
Imagen de archivo de la sede de la Audiencia Provincial de Zaragoza, en la calle de Galoponte.
G. Mestre

La Audiencia de Zaragoza acaba de dar un plazo de un mes a una divorciada para que abandone la vivienda que se le otorgó con carácter vitalicio cuando se separó de su primer marido, en 2014. Fue precisamente este último quien solicitó la revisión de la sentencia que puso fin a la relación conyugal al descubrir que su exesposa había vuelto a contraer nupcias y ya no reside en la capital aragonesa.

El juez de Primera Instancia le dio la razón al hombre y mandó a su exmujer desalojar la vivienda, pero esta recurrió y consiguió paralizar provisionalmente la mudanza. Sin embargo, el fallo acaba de ser confirmado por la Sección Segunda de la Audiencia y si la interesada no impugna esta nueva resolución ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón se verá forzada a dejar la casa.

Lo más llamativo del caso es que el tribunal se apoya en los propios argumentos de la divorciada para llegar a la conclusión de que esta no puede seguir disfrutando del usufructo del domicilio familiar. Al parecer, cuando se separó de su anterior esposo, la mujer tenía atribuida la custodia de un nieto menor de edad, lo que de acuerdo con el Código de Derecho Foral de Aragón le confería el derecho a seguir ocupando la casa.

Por ello, entre otros motivos, cuando el abogado Simón Lahoz solicitó la revisión de la sentencia de divorcio alegó que el niño ya no estaba con su abuela. Sin embargo, al oponerse a dejar el piso familiar, la interesada recordó que no había sido la custodia del menor lo que motivó que se quedara a vivir en el piso. Según esta, el uso vitalicio se acordó «a modo de compensación por las peores condiciones económicas en las que quedaba tras el divorcio».

Ahora trabaja y tiene ingresos

Haciendo suyos los argumentos de la demandada, el juez de Primera Instancia dijo en septiembre de 2018 que la atribución del domicilio a esta "no tuvo su razón de ser en el hecho de que el nieto común de ambas partes quedase bajo la custodia de la abuela". "Nos encontraríamos ante una suerte de pensión compensatoria ‘en especie’ que vendría además a satisfacer las necesidades habitacionales de la mujer, en ese momento carente de ingresos por su situación de desempleo desde el año 1998", añadía. Para concluir que: "Así las cosas, y precisamente en base a los propios argumentos de la demandada, es por lo que debe estimarse la demanda".

Para demostrar que la situación económica de la mujer había cambiado notablemente respecto al momento del divorcio, el abogado del demandante acreditó que esta se había vuelto a casar y que vive en Huesca, utilizando el piso de Zaragoza como segunda vivienda. Probó además que ahora trabaja en el negocio de su nuevo esposo percibiendo 700 euros mensuales. Fueron estos motivos los que llevaron al Juzgado de Primera Instancia número 6 a pedir a la demandada que dejara la vivienda de en un mes. E idénticos argumentos ha esgrimido ahora la Audiencia, que desestima el recurso de la mujer y confirma el primer fallo.

El exesposo pedía que los tribunales ordenasen la venta del piso, para repartirse la cantidad obtenida a partes iguales con su exmujer. Pero esta solicitud no ha sido atendida y tendrán que ser los excónyuges quienes acuerden qué hacer con la casa.

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