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Zaragoza

aragón, pueblo a pueblo

Pomer: los beneficios de las energías renovables y los balidos al sol

Desde ‘la cara oculta del Moncayo’, este pequeño municipio arandino tiene un alcalde pastor y el amparo del grupo empresarial Coremosa, fundado por dos hijos del pueblo en 1981, que nunca olvidaron a su tierra natal.

Incluido en el colectivo oficioso de pueblos que integran la llamada ‘cara oculta del Moncayo’, Pomer es una hermosa localidad abrigada por un cerro que se ha distinguido en los últimos años por dos cosas: sus jornadas micológicas (van 16 ediciones) y la instalación a mediados de la pasada década de Coremosa Energías Renovables, división del grupo Coremosa, creado en 1981 por los hermanos Ángel y José Modrego, naturales de Pomer. Pomer es el último pueblo de la provincia de Zaragoza en su contorno; apenas a 5 kilómetros está Borobia (Soria), su referencia para la escolarización primaria y primeras atenciones médicas. Ólvega y su centro de salud están a 15 minutos, amén de centros de compras y otros servicios. Las especialidades médicas se atienden en Soria, que en minutos está a la misma distancia de Pomer que Calatayud.

Millán Martínez es el alcalde de Pomer desde hace 32 años; tenía apenas 25 cuando subió a la silla de primer edil. "Soy nacido y ‘vivido’ en Pomer, y me dedico a la ganadería; tengo ovejas de rasa aragonesa. El mercado está parecido a como estaba hace 40 años; trabajo con Casa de Ganaderos de Zaragoza, vienen a recoger corderos cada semana, y funcionan muy bien. En cuanto a la alcaldía, los primeros años no fueron fáciles por cargas antiguas, pero luego he tratado de hacer todo lo posible por el bien de mis vecinos. Como todo ganadero, tengo obligaciones diarias en mi trabajo, pero como alcalde también tengo que hacer de alguacil, revisar las instalaciones de abastecimiento... aquí no hay descanso. Estamos muy pocos ahora, aunque hay cuadrillas trabajando que dan algo de vida al bar al mediodía. En Semana Santa y verano abrimos el bar de fuera, un pequeño pabellón donde se hace el baile, y que tiene 30 placas solares arriba gracias a Coremosa".

Millán reconoce que el pueblo ve menos movimiento actualmente. "Quitando el verano, los puentes y las setas… el problema es que vienen los mismos que solían, ya no llega gente nueva". Su amigo Juan asiente ante esta afirmación. "Cuando llegué aquí en 2001 había 30 abuelos fijos el año entero en el pueblo, muchos se jubilaban en Zaragoza y el resto del año se quedaban aquí: ahora es al revés".

Coremosa y Juan

Ángel y José Modrego empezaron hace casi 40 años con la empresa: la primera división fue la de fotocopiadoras y ofimática, seguida de material de oficina; las energías renovables llegarían con el nuevo milenio. José murió hace una década; Ángel sigue al pie del cañón del grupo desde Barcelona. "Aquí estamos con Coremosa Energías Renovables desde 2006 –explica Juan– y hay casi 2.000 paneles solares, en tres bloques de 100 kilovatios cada uno. Tenemos instalaciones en Calatayud, con seguidores solares motorizados que funcionan como grandes girasoles mecánicos, y también estamos en Paracuellos; en Calatayud hay además una finca de almendros. La instalación de Pomer sería más grande si no hubiéramos llegado al máximo en la línea de evacuación; incluso tuvimos que invertir en postes de esa red, que no es nuestra, para mejorar las condiciones".

Juan, por cierto, se llama Ioan Augustin Nicula; es Juan en Pomer y Agustín en Calatayud: nació y creció en Agnita, una pequeña ciudad en el centro de Rumanía. "Trabajaba en una curtidora y estaba contento, pero buena parte de mi familia y amigos salieron hacia distintos puntos de Europa; tenía una hermana en Alemania y otra en Calatayud. Decidí venir en 2001, compartía piso con mi hermana el primer año: allí conocí a José Modrego, hablamos y me dijo que tenía trabajo para alguien currante y con ganas en su pueblo, y que ya veríamos si era para un día o 10 años. Llevo ya 18 años aquí, y me gustó desde el primer día este pueblo; su paisaje, la tranquilidad… el primer invierno fue duro, pero estaba acostumbrado por el clima de mi ciudad en Rumanía. Al año siguiente vino mi mujer Emilia, que trabaja en la empresa, con el crío; aquí nos hemos quedado. El niño iba al colegio a Borobia, ahora estudia en Calatayud; el panadero de Borobia es ‘crack’, por cierto, viene de propio cuando le llamamos aunque sea por un par de barras".

Dormir en el pueblo

Lo de Juan –lo mismo le ocurre a Millán– es amor profundo a Pomer. "Aunque voy casi a diario a Calatayud por trabajo, no he dormido una noche fuera de Pomer quitando las vacaciones; nunca he tenido problema alguno con nadie por ser extranjero, solamente les jode cuando les gano al guiñote. Aquí tengo mis gallinas y un buen trabajo como responsable en Coremosa, que realmente es lo que nos permite vivir aquí. Estamos cuatro personas en la empresa; el ingeniero que teníamos hasta el pasado verano, Eduardo Gil, lo dejó para ser profesor de instituto en Zaragoza este año, ojalá que vuelva. Y una cosa: le bromeo mucho, pero Millán es un gran alcalde, siempre está al tanto de todo".

En datos

Comarca: Aranda.

Población: 22.

Distancia a Zaragoza, su capital de provincia: 131 km.

Los imprescindibles

La señal

Es el mayor problema de Pomer, porque alcanza en muchos puntos a la cobertura telefónica y la señal de televisión, que tampoco es la mejor. Se repartió recientemente la señal con un repetidor, pero el resultado no es completo.

Las fiestas

El patrón de Pomer es San Jorge, con su correspondiente celebración el 23 de abril. Las fiestas de verano comienzan el 15 de agosto y duran cuatro días; por último, el tercer sábado de septiembre es la Virgen de los Dolores.

El ‘kilómetro’

Así se le llama en el pueblo al recodo que hace la carretera de acceso a Pomer desde Malanquilla: es el punto predilecto para fotografiar Pomer. Los veteranos van mucho hasta allá a pasear: la distancia no llega al medio kilómetro real.

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