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Zaragoza

tribunales

A la cárcel por pedir fotos sexuales a 26 menores a través de las redes sociales

El acusado reconoció los delitos de captación de menores para fines exhibicionistas o pornográfico y aceptó  un año y medio de prisión por cada uno.

El acusado evitó ser fotografiado en el juicio.
El acusado evitó ser fotografiado en el juicio.
José Miguel Marco

Un vecino de Zaragoza, Víctor Taboada, reconoció este miércoles ante la Sección Tercera de la Audiencia de Zaragoza que durante los años 2014 y 2015 pidió fotografías de contenido sexual a 26 chicas menores de edad de toda España. Lo hizo ganándose la confianza de sus víctimas a través de redes sociales como Instagram y Whatsapp.

Antes del juicio, el encausado consignó 26.000 euros, la totalidad de la responsabilidad civil que exigía la Fiscalía, lo que sumado al reconocimiento de los hechos posibilitó que las partes llegaran este jueves a un acuerdo.

El acusado aceptó 39 años de prisión, un año y seis meses por cada uno de los 26 delitos de captación de menores para fines exhibicionistas o pornográficos. Sin embargo, pasará en la cárcel cuatro años y medio como máximo, pues el Código Penal establece que ninguna condena podrá durar más del triple de la mayor pena que se haya impuesto.

Las víctimas de Víctor Taboada tienen entre 14 y 15 años y están repartidas por todo el territorio nacional. De hecho, la primera denuncia contra él se presentó en Canarias, aunque las investigaciones del Grupo Tecnológico de la Policía Nacional pronto pudieron determinar que residía en la capital aragonesa, de ahí que el juicio se celebrara este jueves en la Audiencia.

La acusación particular, ejercida por los abogados Diego Crespo y Cristina Lorda en nombre de una de las zaragozanas perjudicadas, estima que las 26 jóvenes que han seguido adelante con el procedimiento penal representan el 25% de las víctimas totales de este hombre, que solía actuar de la misma forma con todas ellas.

El acusado manejaba perfiles falsos en las redes a nombre de chicas y los utilizaba para contactar con potenciales víctimas. Después de entablar conversación con ellas y trabar una supuesta amistad, les enviaba fotografías falsas con tintes sexuales e instaba a las menores a que hicieran lo mismo.

Las imágenes se encontraron en el domicilio del acusado en abril de 2015. De haberse hallado en julio, apenas dos meses y medio después, se hubiera enfrentado a una pena mayor, ya que entonces se endureció el Código Penal para este tipo de delitos.

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