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Un padre y su hijo se enfrentan a 13 años de cárcel por una tentativa de homicidio

La víctima recibió un navajazo por la espalda durante una reyerta en la avenida de Cataluña.  

ARAGON JUICIO POR TENTATIVA DE HOMICIDIO / 14-02-2019 / FOTO: ARANZAZU NAVARRO [[[FOTOGRAFOS]]]
Los acusados Vicente F. M. y Vicente F. P., durante el juicio celebrado en la Audiencia  de Zaragoza.
ARANZAZU NAVARRO

Los magistrados de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Zaragoza pudieron escuchar este viernes el testimonio del hombre que resultó herido grave tras ser apuñalado en el transcurso de una reyerta –en la que además de un cuchillo, se emplearon una sierra de cortar metal y una palanqueta– el 19 de junio de 2017 en la calle del Río Matarraña de Zaragoza, al final de la avenida de Cataluña.

En el banquillo de los acusados estaban sentados Vicente F. M. y Vicente F. P., padre e hijo de 61 y 41 años, acusados de un delito de tentativa de homicidio como cooperador necesario y autor material, respectivamente. 

La sesión de este viernes, con la que el procedimiento quedó visto para sentencia, fue continuación de otra que se celebró el 14 de febrero y que se tuvo que posponer porque ni la víctima, identificada como Diego M., se presentó a declarar ni los forenses del Instituto de Medicina Legal de Aragón pudieron comparecer.

El herido aseguró ante el tribunal que el día de autos acudió sobre las 15.00 a la casa de un amigo para comer con él. Admitió que en la entrada tuvo un encontronazo con el principal acusado, Vicente F. P., que, según dijo tenía "atemorizado" a su amigo, del que llegó a decir que había sido amenazado de muerte.

Sobre la reyerta que se produjo después, negó que él esgrimiera ningún arma, como testificaron en la sesión anterior los acusados, y señaló a Vicente F. P. como autor de la puñalada, algo que el acusado no negó pero alegó que fue en defensa propia. "Me querían hacer daño y tuve la suerte de poder defenderme", dijo haciendo uso de su derecho a la última palabra.

Lesiones de gravedad

Mientras, la víctima no fue contundente respecto a quién facilitó el arma al agresor. "Por el lugar en el que estaba el padre y porque escuché como decía ‘mátalo, matalo’ deduje que fue él", declaró la víctima. Pero, a preguntas de las defensas, que insistieron en este aspecto, acabó admitiendo que "podría haber sido cualquiera". "Era como una una plaza de toros (el lugar de la pelea). Estaba lleno de gente", agregó Diego M.

Durante el interrogatorio de la abogada Bella Sánchez, que dirige la defensa de Vicente F. P., el testigo reconoció que mintió durante su declaración en el juzgado de instrucción sobre los motivos de la discusión, que entonces achacó a una desavenencia por una mujer. "Tuve muchas lesiones y pido lo que me corresponda por ley", zanjó Diego M.

Por su parte, los forenses detallaron al tribunal el alcance de las lesiones que sufrió la víctima. El pinchazo le afectó a una arteria secundaria del pulmón izquierdo y le provocó un coágulo en la cavidad pleural. "De no haber recibido asistencia médica en dos o tres horas, el desenlace podría haber sido fatal", señalaron.

La defensa del principal acusado explicó durante su informe que los hechos juzgados más se corresponden con una riña tumultuaria, "consentida por ambas partes", que con una tentativa de homicidio, y pidió al tribunal que tuviera en cuenta las atenuantes de legítima defensa, obcecación y miedo insuperable. También puso de relieve que la instrucción del caso fue "una chapuza" que vulneró los derechos de su representado. Esta defensa pidió la libertad provisional de Vicente F. P., en prisión desde junio de 2017, a la que la Fiscalía se opuso.

El abogado Ángel Castán, que ejerce la defensa del padre –quien también se enfrenta al delito de lesiones solicitado por la acusación particular, a cargo de la abogada Ana Herrando– se manifestó en la misma línea y consideró que durante la prueba "no habían quedado acreditados los hechos".

El fiscal, José Luis Hedo, desechó ambas tesis. Tachó de "graves" los hechos enjuiciados y consideró probadas la agresión de Vicente F. P. y los gritos de ‘mátalo, mátalo’ proferidos por Vicente F. M., por los que solicita para ambos penas que suman 13 años de cárcel.

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